Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 25 – Invierno 2012
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja




Hace unos 4.500 millones de años se formó nuestro planeta Tierra y poco tiempo después brotó la vida en él. Partiendo de un nivel microscópico, la evolución ha ido creando un sinfín de formas de vida hasta llegar a la especie humana, unos individuos muy especiales capaces de analizar su entorno y entender el proceso que les ha traído aquí. Cuando Darwin descubrió la verdad fue sin duda uno de los grandes momentos de la humanidad. Pero este fascinante proceso ocurrido en la Tierra, ¿es singular?, ¿existe vida en otros planetas?, ¿somos la única especie pensante del Universo? Sin duda, responder estas preguntas es uno de los grandes retos que tiene la ciencia moderna y, después de décadas o incluso siglos de charlatanería, quizás estemos a las puertas de obtener las respuestas.

Hasta la década de los noventa, solo conocíamos los planetas de nuestro sistema solar. Imaginábamos que otras estrellas podrían tener sus propios planetas, pero el deslumbramiento producido por la luz de las estrellas nos impedía observar los posibles planetas. Esto fue así hasta el año 1995, cuando el suizo Michel Mayor descubrió el primer planeta extrasolar, es decir, orbitando en torno a una estrella diferente de nuestro Sol, 51 Pegasi b, con una masa aproximadamente la mitad de la masa de Júpiter (unas 150 veces la masa de la Tierra). El avance de la tecnología nos ha permitido detectar ya más de 500 planetas extrasolares, y cada vez con masas más reducidas.

En la actualidad vivimos un momento apasionante, pues estamos empezando a detectar planetas del tamaño de la Tierra. Para que un planeta sea “habitable”, es decir, que pueda contener vida (al menos como la conocemos hasta ahora), debe tener un tamaño parecido al de la Tierra y estar situado a una distancia adecuada de su estrella para que el agua se encuentre en estado líquido. Durante esta década conoceremos qué porcentaje de estrellas poseen planetas habitables, lo que supondrá un avance sin precedentes en nuestro conocimiento, pero lo más importante, si cabe, es que ya se está diseñando la instrumentación que permitirá analizar la composición química de estos planetas habitables, y por tanto averiguar si la vida está presente en ellos.

Hace pocos siglos descubrimos, pese a la persistencia de los dogmas, que nuestro planeta no estaba en el centro del Universo, simplemente orbitamos en torno a una estrella común situada en los suburbios de nuestra galaxia. Ello, sin duda, nos reubicó en el Universo, no solo físicamente sino también espiritualmente, pero solo cuando respondamos a la pregunta de si estamos o no solos comprenderemos finalmente nuestro lugar en el mundo.

Valencia, 13 de enero de 2012