Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
25 – Invierno 2012
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
1. RESUMEN
En este artículo vamos a desarrollar algunas estrategias docentes que podremos usar en el aula de violín, especialidad de la que somos docentes en la actualidad. Nos acercaremos especialmente a tratar aspectos vinculados a la actitud y relación con nuestros alumnos. Esto nos parece muy importante, puesto que la asignatura de violín es de carácter individual, y ello hace que tengamos que cuidar especialmente la relación entre nosotros y los alumnos con el fin de realizar lo más eficazmente nuestra tarea docente.
Estos planteamientos son muy personales y surgen a partir de nuestra experiencia diaria, lo cual consideramos que aporta aún un valor más importante si cabe a nuestro trabajo.
2. PALABRAS CLAVE
Aula, violín, alumno, profesor, entrenador, actitud y relación.
3. ESTRATEGIAS FUNDAMENTALES
Con el fin de tener una buena actitud y relación con nuestros alumnos de violín, consideramos cinco estrategias fundamentales en nuestra tarea docente. Son las siguientes:

A continuación, vamos a desarrollar y concretar cada una de estas estrategias:
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Nosotros somos como un entrenador deportivo: cada alumno es diferente, tiene una determinada forma de ser, un talento mayor o menor para la música y para nuestro instrumento; por tanto, creemos que, por encima de todo, nuestra misión fundamental es sacar lo máximo de cada alumno, al igual que un entrenador deportivo «extrae» lo mejor del jugador o plantilla que dirige para conducirlo/a a las metas más altas posibles. De esta manera, trataremos de explotar las cualidades de cada alumno al máximo y despertar y desarrollar en él aquellas que no posea o domine de manera natural1.
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Edificar una sólida relación profesor-alumno: Michael Donarthy (entrenador deportivo) decía lo siguiente: «Edificar relaciones es la clave para ser feliz como entrenador; los jugadores deben querer jugar para usted; si ellos están cómodos con usted, ellos jugarán y trabajarán mucho por usted». Pensamos que esto, en la relación profesor-alumno de violín, tiene mucho que ver, ya que el contacto es muy íntimo, individual, y construir una estrecha relación es la clave del éxito. Si nuestro alumno está cómodo y cree en nosotros, tocará y trabajará mucho por nosotros, y esto redundará en su buen aprendizaje. De hecho, este planteamiento está del todo comprobado, ya que muchas veces hemos visto como asignaturas del agrado de un alumno, con un profesor que no le gusta se convierten en asignaturas tediosas para él, y a la inversa, asignaturas que no gustan al alumno impartidas por profesores brillantes que conectan bien con él se convierten en agradables y despiertan su ilusión y motivación en el trabajo por la misma.
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Escuchar al alumno: «La práctica docente requiere muchas habilidades, pero una de las más importantes es ésta: saber escuchar»2. Sin duda, estamos de acuerdo con esta afirmación y creemos que es fundamental su empleo, logrando así una buena comunicación y transmisión de conocimientos.
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Compaginar disciplina-docilidad: creemos que hemos de ser exigentes en el trabajo, pero a la ver dóciles (agradables, suaves). Como muchos expertos señalan, no es mejor ni el profesor autoritario, ni el democrático, ni el permisivo, sino la combinación de estos estilos, cada uno utilizado en su momento y dependiendo del alumno con el que tratemos y de la situación con la que nos encontremos3.
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Educación en valores y temas transversales: contribuyen al desarrollo integral de la persona y es una necesidad urgente en los últimos tiempos. Tenemos en el aula alumnos de violín, pero ante todo son jóvenes que dentro de unos años serán adultos y por tanto la generación futura de seres humanos, por lo que como educadores también debemos darles una educación general y no ceñirnos estrictamente a la enseñanza puramente musical.
4. CONCLUSIONES
En conclusión, como hemos visto en este artículo e incluso en otros anteriores que hemos realizado, la clase de violín requiere unos planteamientos docentes muy cuidados en todos los sentidos, y también en cuanto a la actitud y relación con nuestros alumnos, como hemos tratado en el presente trabajo, ya que el contacto con ellos es muy estrecho al tratarse de una enseñanza de carácter individual. Hemos aportado unas estrategias docentes muy personales, pero a la vez muy justificadas y eficaces, como comprobamos día a día en nuestra aula a raíz de nuestra experiencia directa.
Por último, señalaremos que nos queda la satisfacción de que estos planteamientos presentados pueden ser también usados en otras especialidades instrumentales que se imparten en los conservatorios y escuelas de música, dando así a este trabajo un uso y aplicación mucho mayor.
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1Compartimos la afirmación de Wilson (1992), autor del movimiento de escuelas eficaces, de considerar que «la calidad educativa se alcanza cuando somos capaces de conseguir, a través del proceso de enseñanza y aprendizaje, el máximo desarrollo de las capacidades de todos y cada uno de los alumnos y alumnas en un contexto que, lejos de ser excluyente, contempla la diversidad del alumnado que aprende y facilita el aprendizaje cooperativo».
2Extraído de la Unidad didáctica núm. 3, «El rol del docente en las metodologías de trabajo en grupo», del cursoBases psicopedagógicas del aprendizaje cooperativo: trabajo en grupo en las aulas(4 créditos ECTS), organizado por la Universidad Camilo José Cela; 2011.
3 Extraído de la Unidad didáctica núm. 3, «El rol del docente en las metodologías de trabajo en grupo», del curso Bases psicopedagógicas del aprendizaje cooperativo: trabajo en grupo en las aulas (4 créditos ECTS), organizado por la Universidad Camilo José Cela; 2011.