Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
29 – Invierno 2013
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
En este artículo trato de rescatar del olvido a navegantes que dejaron una huella imborrable a su paso por la historia de nuestro país. En esta ocasión voy a hacer referencia a los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón.
Quizás no hubiera recurrido a estos personajes de no haber realizado el viaje que efectué el pasado mes de abril, en el que visité La Rábida. Tuve la ocasión de contemplar este recinto, emblema del descubrimiento de América, las salas donde se gestó la aventura, su maravilloso claustro mozárabe, y lo que más me sorprendió e impactó, quizás por ignorancia, fue la sala en que falleció Martín Alonso Pinzón.
Visité la reproducción de la Nao Santa María y las carabelas La Pinta y La Niña, tres cascarones de nuez que sobrecogen sólo al pisar sus cubiertas. Qué decir de embarcar en tan ambiciosa como temeraria y desconocida aventura. No cabe duda de que estos hombres debían tener una audacia extrema y un desapego a la vida que los inducía a enrolarse en estas embarcaciones.
La Rábida guarda testimonios del descubrimiento con el total protagonismo de Colón, pero el contemplar la sala que empleaban los frailes como enfermería, y en la que expiró Martín Alonso, me hizo olvidar al gran almirante y despertó mi curiosidad, que es lo que trato de relatar muy sucintamente, pues de estos personajes generalmente sólo conocemos que viajaron con Colón, pero se ignora que fueron piezas imprescindibles en la gesta.
Martín Alonso Pinzón era descendiente de una rica familia de navieros. Nació en Palos en el año 1440, y durante su juventud realizó numerosos viajes por las costas de África. Cuando conoció los proyectos de Colón participó activamente ofreciendo sus conocimientos como navegante y aportando financiación para ejecutarlo. Se encargó del mando de La Pinta, en la que iba como piloto su hermano Francisco. A pesar de las discrepancias que tenía con el almirante, lo apoyó cuando existió un conato de amotinamiento en el que le dieron tres días de plazo a Colón para encontrar tierra o regresar a puerto. Fue el que, corrigiendo el rumbo de la flotilla, la llevó a San Salvador el día 12 de octubre de 1492.
Ignoramos por qué causa —posiblemente una tormenta— se separó a La Pinta del resto de las naves. En el mes de diciembre arriba a Haití, y el 6 de enero de 1493 se reúne nuevamente con la flotilla.
En el viaje de regreso, una borrasca a la altura de las Azores separa de nuevo las naves y navega en solitario hasta el puerto de Bayona (Galicia), donde recala el 4 de marzo de 1493. Desde allí, Martín dirige un mensaje a los reyes dando noticias del Descubrimiento y continúa navegando. Costea Portugal y llega a Palos de Moguer el 15 de marzo, al mismo tiempo que Colón en La Niña.
Se le ha tachado de ambicioso y de querer anticiparse a Colón en el descubrimiento y ser el primero en dar la noticia. Sea cierto o no, lo que podemos asegurar es que, sin su apoyo material, no se habría podido realizar la gesta que les llevó a un nuevo mundo y que posiblemente pagó con su vida, ya que fallecía en La Rábida a los pocos días de la arribada a Palos, en la sala que destinaban los frailes para atender a marinos enfermos. Tenía 53 años.
Su hermano Vicente Yáñez Pinzón era veinte años menor que él, un enamorado de las cosas del mar, el más experto nauta de la familia aunque la historia no le haya hecho el reconocimiento que merecía. Tuvo una relación muy afectiva con Colón sirviendo en muchos casos de mediador en los enfrentamientos entre el almirante y su hermano Martín, que aunque no frecuentes si existían.
Participó en el descubrimiento al mando de La Niña. Fue el que con su nave recogió el 24 de diciembre a Colón tras el naufragio de la nao Santa María al chocar ésta con un arrecife en el golfo del Canal (Haití). Aprovecharon los restos de la nao para reconstruir y armar el Fuerte de Navidad e iniciaron el regreso, que fue largo y tortuoso, pero por fin, el 15 de marzo de 1493, La Niña arribaba al puerto de Palos dando por finalizada la travesía.
Años mas tarde (1499-1500), organizó su propia expedición y descubrió la desembocadura del Amazonas, navegó hasta Costa Rica y regresó a España por Haití y las Bahamas. Posteriormente realizó dos viajes más a Sudamérica.
Los contemporáneos lo consideraban hombre audaz, honesto y marino experto cuyos consejos solicitaban navegantes de la talla de Juan de la Cosa o Américo Vespucio.
En 1523 residía en Palos de Moguer. Es la última fecha en que se tienen noticias de Vicente Yáñez Pinzón, que parece ser que falleció en 1524 a la edad de 64 años, pero estos datos no están confirmados.
Sólo me queda aconsejar a quienes tengan la posibilidad de desplazarse a estos lugares, como La Rábida o Palos, que lo hagan, ya que allí se puede comprobar y entender mejor, con los pocos medios con que contaban, la grandiosidad de la gesta que realizaron.


