Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
85 – Otoño 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Diccionario de Torrevieja
Este diccionario
que publica la UNED salinera, el Aula en Torrevieja de la UNED de Elche, y que
se presentó el 16 de octubre en su sede, es el último de una serie de trabajos
sobre el habla torrevejense que han ido apareciendo a lo largo del
tiempo.
Ya en 1887 se publican
una serie de artículos en el semanario local El Torre Vigía, firmados por Un
salinero, que no era otro que Luis Cánovas Martínez, sobre la influencia
del valenciano en la manera torrevejense de expresarse. Ejemplos que
proporciona son «las había de muy bonitas»; o «estoy todo el día en una tacita
de caldo», siendo ese en el
correspondiente al valenciano amb,
con. También habla de desplazamientos de acento, letras cambiadas de lugar y el
destierro de la c y la z, característica inconfundible del
habla torrevejense.
Tienen que pasar
unos años, hasta 1932, cuanto Justo García Soriano publica el Vocabulario del dialecto murciano, en el
que incluye 33 palabras (suministradas por Alfredo Martínez y Manuel Torregrosa
Sala) específicamente localizadas en Torrevieja.
En el bienio
1955-56, en el recién nacido Vista Alegre,
va apareciendo un palabrero torrevejense elaborado por Antonio Pérez Fenoll y
Francisco Atienza Ferrández. Este palabrero ya consta de 263 palabras.
De 1990 a
2022 aparecen las cuatro ediciones del Diccionario torrevejense, de José Luis Pérez Maeso. Tiene un gran éxito,
atestiguado por las cuatro
ediciones y, fundamentalmente, es la
base del último trabajo.
Recoge algo más de 1400 palabras y 138 frases y dichos populares.
Antonio Martínez
Martínez, en 2005, publica Historias y
anécdotas de mi pueblo, que incluye también un apéndice con una
recopilación de 184 palabras y expresiones, muchas de las cuales no aparecen en
el de Pérez Maeso.
Jesucristo
Riquelme Pomares, coordinador del Aula de la UNED de Torrevieja, opina que,
como todos los trabajos de este tipo, este diccionario está en construcción, ya
que siempre aparece una palabra que se había ocultado, un significado que no
estaba contemplado, una expresión confinada a un barrio... En todo caso, este
nuevo diccionario cuenta con casi 2700 entradas, 1128 de ellas con etimología,
y 876 referencias cruzadas, lo que facilita mucho la búsqueda de frases.
Podemos trazar un
paralelismo entre el uso de las palabras torrevejenses y las habaneras. Hace
unos años, todo el mundo cantaba habaneras, aunque las familias tenían sus
preferencias y no era extraño que una habanera muy cantada en una familia no
fuera conocida por otra, y viceversa, aunque había habaneras que conocía todo
el mundo. Lo mismo hemos notado en el uso de las palabras y expresiones. El uso
va por barrios, en este caso con un significado literal. Hay palabras y
expresiones más ligadas con la pesca en un barrio y, en otro, más relacionadas
con las salinas, aunque hay algunas
que traspasan la frontera. En
ocasiones hay pequeñas diferencias en la expresión.
Un aspecto
diferenciador de este trabajo con respecto a otros es el formato que se le ha
dado. Hemos querido que fuera, en la medida de lo posible, un diccionario al uso,
más formal, que se pudiera llamar así desde el punto de vista lexicográfico,
por lo que se han seguido los criterios estándar de elaboración de
diccionarios.
Cada entrada va
seguida de categoría gramatical, género y número; si es verbo, de qué tipo es;
etiqueta de ámbito (Salinas, Náutica, Pesca, Léxico General...); definición o
definiciones numeradas y, si es el caso, con un símbolo que indica un cambio de
categoría gramatical; locuciones y expresiones, sinónimos y antónimos, si los
hay, tanto de palabras como de expresiones y, para terminar, su etimología, si
la hay.
Había que marcar
un límite a las entradas del diccionario. No un límite en cuanto a su número sino en cuanto a su idoneidad. En
principio el límite era: «si la
palabra viene directamente del
español, únicamente con la sustitución de c
o z por s, no se incluye». Esto
dejaría fuera del diccionario palabras como plasa
o caserola. Como toda regla tiene
su excepción, o excepciones, el trabajo incluye alguna palabra de uso cotidiano
y familiar como, por ejemplo, tontusio,
asogue, sancúo...
Las entradas
pueden ser netamente torrevejenses, que no aparecen en el diccionario de la
RAE, tales como sangalindrón, sonsico, guarne, angrunsaera... Éstas
vienen con su descripción gramatical, definición y, en su caso, entradas
secundaria y etimología.
Otras entradas las
constituyen palabras castellanas, pero que en Torrevieja les ha florecido otro significado, que es el que
aparece. Ahora que se va acercando
la Navidad, les queremos recordar
los mantecaos: pero, cuidado.
Si alguien nos da un mantecao en
Torrevieja, con el significado torrevejense, posiblemente no lo agradezcamos de
la misma manera que si nos diera el dulce navideño, ya que recibiríamos un
golpe bastante fuerte.
Hay entradas donde
no aparece definición alguna. Son aquellas donde esa palabra forma parte de una
expresión. Ejemplo de esto es la palabra dos,
que aparece en la entrada secundaria «dos, pos dos; tres, pos tres» y en «casa de dos laos»; o haser, donde aparecen 38 entradas
secundarias, desde «haser cucos», «haser nono» o «haser
los preguntaos», hasta
«estar hecho un llus»,
«eso no se hase» o «ya me las hecho, Magín».
Con la excusa de
esta última expresión, queremos llamar la atención sobre la entrada hecha, palabra típicamente torrevejense
definida como «acto, especialmente uno
que llama la atención por extravagante o inesperado». Algunas de estas
hechas han originado giros idiomáticos que han
pasado al lenguaje popular como las anteriormente mencionadas «dos, pos dos; tres, pos tres» o la
archiconocida «ya me la has hecho, Magín».
Este diccionario NO recoge las historias que originaron los giros idiomáticos,
aunque sí éstos e indicaciones de cuándo se usan. La Introducción recoge un par
de ejemplos.
Actualmente se
está trabajando en una recopilación de hechas y dichos, con especial atención a los que han dado lugar a un
giro que se utiliza en el lenguaje popular, giros tales como «reguñir más
que la cochina del Flare» o «pasar
más hambre que el gato del Estasio»,
que no vamos a explicar aquí.
Al final del
diccionario aparece la bibliografía y la webgrafía en las que nos hemos apoyado.
Es de justicia mencionar aquí principalmente la recopilación de José Luis Pérez
Maeso, pero también las aportaciones de Antonio Martínez, las entrevistas y
artículos que aparecen en Torrevieja, la
sal de su gente y los monográficos de Carolina Martínez
López y Amparo
Moreno Viudes sobre las salinas
y la pesca artesanal, respectivamente.
El diccionario
acaba con los agradecimientos a amigos y familiares por sus contribuciones,
aclaraciones, ampliaciones y, sobre todo, su pasiensia, especialmente a dos que ya no están: Chitín, Concepción Martínez Castell,
madre de Julia Lozano, y Concha Lozano Ros, abuela de Joaquín Cánovas. También
a Domingo Pérez, Silvia Lozano, Juan Bernabé,
Mari Carmen Aniorte, Javier Blanco, Rafael Vera, Emilio Viuda, Germán Gutiérrez, Diego
Aniorte, José Antonio Valero, Manuel Antonio Vera, Alfonso Andreu, Luis
Álvarez, José Antonio Sánchez, Roberto Torrecilla...
También, y, por
último, a Jesucristo Riquelme, por su apoyo e impulso en la publicación de esta
obra.