Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
85 – Otoño 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
¡De nuevo otoño!
Este año, a mediados de septiembre, justo antes de que hubiese finalizado el bullicioso verano, comenzaron a llegar a nuestras costas las aves playeras, migradoras por excelencia: correlimos, vuelvepiedras, chorlitos grises y... ¡Sí! También los chorlitejos patinegros. Pequeñas e inquietas, todas estas aves vuelven a corretear por las orillas de las playas.
Si eres de
los que disfrutan de la naturaleza, independientemente de que te dediques o no
profesionalmente a ella, si eres de los que aman y se deleitan conociendo el
valor de nuestro entorno por el simple gusto de hacerlo, entonces seguro que
también has experimentado ese sentimiento de alegría con el regreso de estas
aves a nuestras playas. Una alegría mezclada con admiración al imaginar lo que
les habrán deparado sus diferentes travesías y de saber que han sobrevivido a
todos los peligros sobrevenidos que han de afrontar cada temporada en los
viajes que marca su fenología, viajes de cientos y miles de kilómetros que los
llevan a zonas donde no les falte el alimento o a sus zonas de nidificación.
Para muchos no tendrá ningún sentido ni siquiera fijarse en esto; a otros nos
fascina.
Aves que, como los correlimos tridáctilos, Calidris alba, vuelan en primavera hasta las frías regiones de Siberia o Groenlandia para hacer sus nidos en las tundras y después regresar de nuevo hasta aquí al finalizar el verano, tanto adultos como jóvenes, para pasar en las templadas playas mediterráneas una nueva temporada, guareciéndose de las bajas temperaturas de sus regiones de cría y asegurándose así el alimento. O como los chorlitejos patinegros, Charadrius alexandrinus, que sí nidifican en primavera y principios de verano en algunas de nuestras costas y humedales, pero que tras la época de cría se van unos dos o tres meses hacia el sur, en busca de lugares más tranquilos.
Los chorlitejos patinegros han visto desaparecer sus zonas de cría en las últimas décadas. La construcción masiva de las costas y el uso tan intenso de las playas en primavera y verano está conduciendo a la disminución de su población, más de un 70% en los últimos treinta años; se dice pronto. La rápida desaparición de estas aves ha llevado a incluirlas, desde el pasado 2021, en la categoría de «En Peligro» en el Libro rojo de las aves de España elaborado por SEO BIRD/LIFE España, que tiene en cuenta los censos más actuales. A día de hoy contamos con unas doscientas parejas de chorlitejo patinegro en la Comunidad Valenciana; por ello, para tratar de frenar su declive, es clave la colaboración de todas y cada una de las personas que van a las playas y humedales: utilizar las papeleras, no atravesar las talanqueras que delimitan las zonas protegidas o entender que hay áreas especialmente sensibles en las que nuestras mascotas, todas, por muy buenas que sean, pueden ocasionar molestias a las aves protegidas que están tratando de nidificar ahí y, por tanto, comprender que es fundamental no dejar a las mascotas sueltas en estos espacios. Son gestos tan sencillos como vitales para estas especies, pues supone respetar su hábitat, y si todo ello se ve reforzado con el compromiso real y las actuaciones coherentes de las administraciones públicas correspondientes, seguro que conseguiremos, con la colaboración de todos, cuidar nuestros valiosos espacios naturales y la biodiversidad que en ellos habita. Suena bien, ¿verdad? Y, además, es posible.
Ahí entra en
juego la educación ambiental, una pieza clave en esta tarea, ya que permite
conectar naturaleza y personas. A veces sólo es necesario que alguien nos
muestre el valor de algo que, quizá, aun estando muy cerca de nosotros, nos
había pasado desapercibido, para que podamos empezar a apreciarlo y, por tanto,
a respetarlo.
Hemos visto que los chorlitejos patinegros son capaces de adaptarse a la presencia de personas en las playas, siempre y cuando se les conceda una parte, pequeña, de lo que ya es su espacio.
En los últimos años he notado dos cosas contrapuestas. Por un lado, ha crecido el número de personas que entienden el valor de la naturaleza y la responsabilidad que, como sociedad, tenemos para con ella. Es maravilloso y muy gratificante cómo niños/as y mayores se interesan por la playa, no sólo como zona de recreo, sino como un espacio con mucha vida, y comparten esa visión de que debemos cuidarla. Sin embargo, aún hay muchas personas que, lejos de hacerse cargo de su parte, tan simple, insisto, como respetar los espacios naturales..., izan su sombrilla a modo de bandera y hacen de sus toallas y tumbonas su fuerte en las dunas protegidas, o saltan vallas, talanqueras y hasta cañizos de más de metro y medio sin inmutarse.
«No sabían que no se podían cruzar», y es que... es cierto, en todo el mundo las talanqueras son una puerta que da acceso a las dunas o al saladar de la laguna... (nótese la ironía...). Otros utilizan el pasaporte de los tantos años que lo llevan haciendo o el salvoconducto de «¿quién eres tú para decirme a mí nada?». Un patrón que se repite siempre con ese pequeño grupo de personas que carece de empatía y de responsabilidad social: yo, mí, me, conmigo... «Yo lo he hecho siempre». «Es mi derecho». «Me da igual lo que haya aquí». «Eso no va conmigo»... Entonces su réplica, falta de argumentos, llega muchas veces atacante e incluso amenazante, haciéndote responsable a ti de la situación. Insultos, burlas y situaciones que superan la lógica. Después, cuando ya sigues tu camino, con el corazón latiendo más rápido de lo normal, aparece ese sentimiento de que hay quien no conoce el diálogo, de que se ha perdido el mensaje, e inevitablemente te preguntas si todo esto tiene sentido. Por suerte, las dudas pasan rápido. Tengo claro mi objetivo. Y sí, seguirá habiendo trabas, está asumido, pero también es cierto que por cada uno/a que no entra en razones, decenas remamos en la misma dirección: disfrutar de la naturaleza con respeto.
Comenzamos
una nueva estación, el otoño, y con ella una nueva oportunidad para enamorarnos
de la naturaleza de Torrevieja.
Estefanía
Alonso Gómez (Dir.ª: Chorlitejos y Patinegros CYP)