Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
85 – Otoño 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Calienta,
que sales
El
12 de enero de 2010 la encerraron en aquel lugar oscuro, en donde apenas
llegaba la luz. Desde entonces, habían pasado más de dieciséis años y allí
seguía. Y aunque la esperanza es lo último que se pierde, cada día que pasaba
tenía menos fe en salir de allí.
Qué
lejos quedaban aquellos felicísimos tiempos en los que fue preparada, junto con
el resto de sus numerosas hermanas, para la importante misión que les habían
asignado. Cuando su formación concluyó, estaba dispuesta a comerse el mundo, a
tragárselo, a recorrerlo de punta a cabo.
Desde
el primer momento sabía y era consciente de que, una vez seleccionado aquel
grupo de cinco, a cuatro les tocaría, desde el primer momento, ponerse a
trabajar en su importante misión, y a una sola le correspondería el menos
vistoso papel de quedarse en la reserva, por si fallaba o había problemas con
alguna de las cuatro elegidas. Tenía sólo el veinte por ciento de posibilidades
de que le tocara el marrón de ser la sustituta. Y oh, por capricho del destino,
los astros, esta vez funestos para ella, se cruzaron de tal manera que
finalmente le tocó bailar con la más fea, oséase, que quedó varada en un
ominoso encierro mientras sus cuatro sisters eran instaladas en sus
lugares de trabajo para desempeñar la función que querían y sabían desempeñar.
Y aunque esa función dejara poco margen a la libertad de movimientos y, en
ocasiones, fuera muy dura, daría todo el oro del mundo por cambiarse por ellas.
Todo, menos permanecer sepultada en vida en aquella ominosa prisión a donde
llegaban, a veces nítidos, a veces amortiguados, los sonidos de la vida y del
mundo en movimiento.
Sí,
sabía que en cualquier momento podía ser liberada, no por mucho tiempo tal vez,
pero liberada al fin y al cabo. Pero ese momento crucial no llegaba, no
llegaba, ¡me caso en Sevilla! Qué mala suerte había tenido. Sin desearles nada
malo a las otras cuatro, sí que rogaba por que hubiera algún incidente que
inhabilitara al menos a una y pasara ella a sustituirla. Ay, si eso sucediera o
sucediese algún día. Sería maravilloso que la sacaran de aquel cubículo y
pudiera acceder al aire libre, sentir el frío, el viento, el calor, la humedad
de la lluvia. Le daba igual que la hicieran trabajar fuerte e incluso la
exprimieran como un limón. Se le importaba un comino. Para eso, y solamente
para eso, estaba destinada.
Y
cuando más se amustiaba encerrada en su prisión, de repente, un buen día, de
buena mañana, a punto de comenzar a elevarse el astro rey en el cielo para dar
comienzo a un nuevo día, tras más de dieciséis años de cautiverio, nuestra
protagonista volvió a la luz y salió del ostracismo. Unas manos poderosas la
liberaron. En su interior no cabía de gozo y se repetía una y otra vez:
calienta, que sales; calienta, que sales.
Y vaya si salió. Todo el mundo quedó maravillado al comprobar que más de dieciséis años de confinamiento no habían hecho en ella ninguna mella. Parecía increíble, estaba más fuerte que un roble y en perfecto estado de revista para cumplir sobradamente con su misión. Durase lo que durase, nunca olvidaría ese día, su gran día.
Y así fue y así se cuenta. El día 26 de septiembre de 2026, a las siete cuarenta horas, en la gasolinera Repsol del pueblo de El Altet, perteneciente al término municipal de Elche, un diligente mecánico del servicio de asistencia en carretera de la aseguradora Línea Directa levantó el suelo del capó, la extrajo de su habitáculo y colocó la rueda de repuesto, en sustitución de la pinchada rueda trasera derecha del vehículo de color gris, Volkswagen Passat TDI, matrícula 0916GST.