Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
85 – Otoño 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Todo el tiempo
El primer
concierto de los Tres Tenores fue en Roma, el 7 de julio de 1990. Se hizo en
las Termas de Caracalla, la víspera de la final del campeonato mundial de
fútbol de Italia. Lo dirigió Zubin Mehta.
Luciano Pavarotti
cantó Nessun Dorma, de la ópera Turandot de Puccini. Fue el momento más
brillante del concierto. Pavarotti lo cantó solo, y luego, en el bis, los Tres
Tenores lo repitieron juntos para el Vincerò
final. Fue algo muy emocionante, se retransmitió por Televisión Española. Mi hermana
Margarita grabó en una cinta de vídeo dicho acontecimiento, para poder verlo de
nuevo cuanto quisiéramos.
Suelo escuchar
cada mañana Radio Clásica. Hay un programa que empieza a las 9.30, titulado Música a la carta. Es un programa muy
bonito y enriquecedor. Nos alegra la mañana a muchas personas.
Han pasado treinta
y seis años desde aquel primer concierto de los Tres Tenores, y esta mañana,
una de las peticiones ha sido la interpretación del Nessun Dorma de aquel precioso concierto. Escuchando a Pavarotti, y
retrocediendo en el tiempo, ha venido a mi memoria el recuerdo de la cinta de vídeo
grabada por Margarita y de Mari Paz, tía nuestra, profesora de piano y amante
de la música.
—Margarita, te
agradecería mucho me dejaras la cinta —dijo Mari Paz.
—La puedes tener
el tiempo que quieras —contestó Margarita.
En diciembre de 1990
Margarita murió, muy joven. Unos días después de dicha muerte, Mari Paz me
dijo:
—Tu hermana me dejó
una grabación del concierto de las Termas. Me dijo que la podía tener el tiempo
que quisiera. Y yo te digo: la quiero tener todo el tiempo.
Yo escuché esta frase
y pensé: «quizá la eternidad sea esto, una frase que alguien dijo para suplir
una ausencia». Creí en ella, la he recordado para siempre, todo el tiempo, ése
de antes, el del presente y el del futuro, todo, sin necesidad de Dios, como
una melodía, como un aria de ópera.
Nos faltan Mari
Paz, Margarita, Pavarotti, la cinta... Pero nos queda la música, el sentimiento
que la inspira, la emoción de volver a escucharla y que otras personas compartan
con nosotros todo lo expresado.