Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
82 – Primavera 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Homenaje al pintor Vladimir Gluschekov
Vladimir Gluschekov (1948-2009, Riga, Letonia).
En una era post-transhumanista, la
biología humana se ha fusionado con la tecnología y la consciencia es
frecuentemente digitalizada, el artista-pintor tradicional asume un rol de
mártir funcional o testigo de lo obsoleto. Su función trasciende la mera
creación estética para convertirse en un acto de resistencia ontológica,
salvaguardando la experiencia carnal y subjetiva.
Custodio del «aura» analógica: ante la reproducción técnica infinita y la creación artística algorítmica, el pintor asume la responsabilidad de mantener la singularidad de la obra de arte. Su martirio radica en defender el valor ritual y la experiencia inmersiva del original frente a la desmaterialización digital. Es una resistencia contra la inmaterialidad y la burocratización del cuerpo.
Resistencia a la automatización creativa:
el artista actúa como la última trinchera de la subjetividad humana, negándose
a delegar la toma de conciencia a los algoritmos. Su funcionalidad es
ineficiente por diseño, lo que la convierte en una declaración política y de
libertad humana.
Revalorización de la falibilidad: a
diferencia de la perfección post-humana, el artista-pintor post-transhumanista
celebra el error, la mancha y el gesto inconcluso, haciendo del «fallo» una
marca de humanidad.
El mártir funcional: el artista no busca la destrucción de la tecnología, sino que se sacrifica al «limitarse» voluntariamente a herramientas orgánicas (pincel, pigmento, lienzo) para recordar la textura de la existencia antes de la singularidad tecnológica, convirtiendo el acto de pintar en una reliquia de lo humano.