Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
82 – Primavera 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
¿Por qué se producen las recaídas en el cáncer?
El cáncer es un conjunto de enfermedades que se originan
cuando células propias, de diferentes órganos o tejidos, crecen de forma
descontrolada, afectando así al buen funcionamiento de nuestros órganos y
sistemas. Cuando esto ocurre el oncólogo prescribe tratamientos que, en muchos
casos, incluyen radioterapia, quimioterapia y/o inmunoterapia y que, si todo va
bien, acaban eliminando las células cancerosas. A partir de ese momento se
realizarán revisiones periódicas, con mayor o menor frecuencia, dependiendo de
la proximidad del último tratamiento recibido. De esa forma se controlan posibles
efectos adversos del tratamiento, así como la aparición de nuevos tumores. Esto
es debido a que, aunque en la mayoría de los pacientes se produce la
eliminación definitiva del tumor, en un número pequeño de casos algunas células
tumorales sobreviven y, con el paso del tiempo, reconstituyen el tumor en la
localización original y/o en otras localizaciones del organismo. Ese
resurgimiento del tumor es lo que se conoce como recidivas.
La leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más
frecuente en niños. Los datos indican que cada año se diagnostican 300 nuevos
casos en nuestro país. Aunque el 85% de los pacientes sobreviven a la
enfermedad, un 15% de los niños tratados no responden (son refractarios) o sufren
una recaída tras el tratamiento con quimioterapia. En estos casos, la supervivencia
disminuye hasta un 30% (niños refractarios) o un 50% (niños que responden
inicialmente, pero sufren recaída) respectivamente. Como consecuencia de esto,
la leucemia linfoblástica aguda sigue siendo la principal causa de muerte por
cáncer en niños (1).
Estas recaídas se deben a que las células tumorales,
junto a su capacidad para proliferar de forma descontrolada, poseen o desarrollan
mecanismos para sobrevivir frente a agresiones como en el caso de la
quimioterapia y otros tratamientos contra el cáncer. Este proceso recibe el
nombre de resistencia y se basa en el desarrollo de diferentes estrategias que
actúan conjuntamente permitiendo la supervivencia de la célula tumoral a pesar
del tratamiento. Por ejemplo, algunas células tumorales adquieren propiedades
que favorecen su capacidad de formar grumos celulares que protegen a las
células más internas del contacto con el fármaco. Algo parecido a lo que ocurre
con el ganado, que se agrupa, ante la presencia de un peligro externo como
sería un depredador (figura 1). Otra forma de resistencia consiste en expulsar
el fármaco anticancerígeno del interior de la célula mediante bombas especiales
(similar a las bombas de achique de agua en edificios) evitando que éste ejerza
su acción terapéutica (figura 2). También, las células cancerosas aumentan la
eficiencia de mecanismos de reparación del ADN dañado por determinados
compuestos anticancerígenos, de forma similar a la reparación de un edificio
con daños estructurales por parte de un equipo liderado por un arquitecto. Finalmente,
las células tumorales desarrollan estrategias para evitar ser detectadas por las
células inmunológicas (2) y, así, escapar a su destrucción por nuestro sistema inmunológico
(figura 2). Todos estos mecanismos están controlados por circuitos celulares
muy complejos que gobiernan el funcionamiento de las células y cuyo entramado va
siendo descubierto poco a poco. Si llegamos a conocer las señales que se
encienden o apagan y que controlan el comportamiento celular podremos impedir
la aparición de las recaídas en cáncer (figura 3). Cada vez que los científicos
desentrañamos una pequeña parte de dicho circuito nos vamos aproximando a
descifrar las claves de la aparición de resistencia a los tratamientos
anticancerígenos y, por tanto, aumentan las posibilidades de prevenir su
aparición incrementando la supervivencia y, en definitiva, la curación de esta
enfermedad.
Figura 1.- Diferencias entre células leucémicas sensibles y resistentes a fármacos. Los paneles inferiores muestran imágenes de microscopio de células sensibles (izquierda) y resistentes (derecha) a fármacos. Los paneles intermedios muestran un esquema de dichas células. Los paneles superiores muestran un ejemplo de ovejas agregándose para protegerse de un peligro externo representado por un lobo. Imagen con las cuatro figuras inferiores de elaboración propia y las dos figuras superiores generadas utilizando la indicación «Genera imagen con 14 ovejas agrupadas sobre un prado verde con flores amarillas y rojas y un lobo acechando el rebaño» y «Genera imagen con 14 ovejas separadas sobre un prado verde con flores amarillas y rojas», por Microsoft Copilot, 2024 (https://copilot.microsoft.com/).
Figura 2.- Mecanismos de supervivencia de las células resistentes a fármacos. El panel de la izquierda muestra una célula tumoral que posee una bomba que expulsa el fármaco al exterior celular. El panel de la derecha muestra células tumorales ocultándose de la célula inmunitaria que podría destruirlas. Imagen con la parte izquierda de elaboración propia y la parte derecha generada utilizando la indicación «Genera imagen con varias células con forma de globos y una célula inmunitaria con escudo y espada», por Microsoft Copilot, 2024 (https://copilot.microsoft.com/).
Figura 3.- Célula tumoral con un
circuito en su interior que controla los mecanismos de resistencia de la
célula. Imagen de elaboración propia y utilizando la indicación «Genera imagen
de un circuito eléctrico con bombillas y llaves», por Microsoft Copilot, 2024 (https://copilot.microsoft.com/).
Referencias:
1.- Velasco P. et
al. The relapsed acute lymphoblastic leukemia network
(ReALLNet): a multidisciplinary project from the Spanish society of pediatric
hematology and oncology (SEHOP). Front. Pediatr. (2023) 11:1269560. doi:
10.3389/fped.2023.1269560.
2.- Amanda Heidt. When cancer comes back. Nature
(2026) 649 (8):282-284.
3.-Cadenas-Garrido P. et al. Role of p38 MAPK in the cytokine reprogramming of a human leukemic cell line with a drug-resistant phenotype. Cell Communication and Signaling (2026) 24:162. doi.org/10.1186/s12964-026-02653-1.
Elena Martín-Orozco Santiago (profesora titular) y Paula Cadenas Garrido (contratada predoctoral), ambas del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular e Inmunología de la Universidad de Murcia