Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
82 – Primavera 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
En el acto inicial de la séptima edición de «1829, Torrevieja tiembla», organizada por Ars Creatio
Pedro Alfaro García imparte una clase magistral de geología con la referencia del terremoto
El viernes 20 de marzo de 2026, a las 19.30 horas, en el Palacio de la Música, tuvo lugar la conferencia «La realidad sísmica de Torrevieja y la Vega Baja», pronunciada por Pedro Alfaro García, catedrático de Geodinámica Interna de la Universidad de Alicante. Este acto, presentado por Ana Meléndez, directiva de Ars Creatio, era el primero de la séptima edición de «1829, Torrevieja tiembla», que cada año viene organizando la asociación cultural. Asistieron las concejales Sandra Sánchez y Diana Box.
Comenzó el ponente
comentando sendos mapas de la península Ibérica y de la región valenciana (en
la que anualmente se registran más de quinientos temblores), donde se apreciaba
la alta sismicidad de la zona sur. Antes de centrarse en el de Torrevieja (de
magnitud entre 6’3 y 6’9, según autores, y que causó 389 muertes), refirió el
terremoto de Jacarilla-Torremendo de 1919, el mayor acaecido en el último siglo
en nuestro país.
A continuación, siempre
apoyando su explicación en imágenes, Pedro Alfaro detalló las causas del
terremoto del 21 de marzo de 1829, por la fricción entre las placas tectónicas
de Eurasia y de Nubia (África), que generan una zona de deformación sísmica
entre Andalucía oriental y Marruecos prolongada hasta Alicante (como ejemplo
cercano, hace menos de tres años se produjo el seísmo de Marrakech, de magnitud
6’8, similar a la del que rememoramos). Durante millones de años, la placa
africana se mueve unos cinco milímetros anuales. Al colisionar ambas, se genera
un tren de pliegues (antiformes y sinformes, en forma de A y de V
respectivamente), que siguen formándose en la actualidad, como demuestra el
conocido perfil irregular del trayecto entre Alicante y Torrevieja. Concretando
en nuestro municipio, Cabo Cervera es un pliegue antiforme; y las salinas,
sinformes.
Cuando la tensión
entre las placas es muy elevada, se produce la rotura (falla) de las rocas. El
río Segura discurre en paralelo por la zona sinforme de la falla de la Vega
Baja. Ésta se deriva en otras que rompen hacia el sur, una de las cuales lleva
el nombre de Torrevieja por pasar por la ciudad. Se ha medido la velocidad de
desplazamiento de la falla del Bajo Segura: entre 0’5 y 0’7 milímetros al año,
más lenta que las de otras zonas sísmicas del mundo.
Como dato
significativo, el conferenciante refirió que la provincia de Alicante está
aumentando su extensión, porque este movimiento hace emerger zonas que antes
estaban bajo el mar; expuso mapas comparativos de hace ocho millones de años
con la actualidad. Como estos pliegues continúan mar adentro, hay riesgo de
tsunamis, si bien de una intensidad mucho menor que el de 2004 en el Índico. Pedro
Alfaro pidió la colaboración de seis asistentes para explicar de forma práctica
toda la teoría anterior: cogidos de la mano, tres tiraban en un sentido y otros
tres en el contrario; primero se desviaban los hombros y la tensión se
acumulaba en los brazos, hasta que se producía la separación de los grupos
(falla). Esta rotura produce el terremoto. Los grandes siempre tienen réplicas,
porque la superficie rota tiende a ajustarse; a este respecto, el de Japón tuvo
cientos de miles, alguna de ellas de magnitud 7.
La magnitud (energía
liberada transformada en calor y ondas elásticas) depende del tiempo (cientos
de años) que las placas han estado en tensión, del desplazamiento y de la
superficie de rotura. En un gráfico fueron comparadas las de los terremotos de
Lorca y Japón (ambos de 2011): la energía de éste fue 710.000 veces superior a
la de aquél. Aunque la falla de Torrevieja es más pequeña y lenta, puede
alcanzarse una magnitud 7; además, esta falla no terminó de romper en 1829,
sino que aún quedan fragmentos por separarse. Las consecuencias de aquel
terremoto fueron agravadas por el efecto de sitio (el sedimento del río Segura
es blando y rebota más, amplificando la señal) y por la licuefacción sísmica
(el agua separa los granos de arena y la convierte en movediza).
Como reflexión
final, el ponente midió el riesgo como el producto de tres factores:
peligrosidad, exposición y vulnerabilidad; cuando uno de ellos es nulo, también
lo será el riesgo. Dado que la peligrosidad no puede evitarse (las fallas no se
detienen), y la exposición requeriría medidas a muy largo plazo (las
poblaciones humanas no pueden salvar todas las zonas de peligro), habríamos de
centrarnos en el factor clave, la vulnerabilidad. Para hacer frente a nuevos
terremotos, necesitamos conocer nuestras fallas apoyando la investigación, construir
mejor con normas sismorresistentes (son viables edificios que resistan una
magnitud 7, la máxima esperable), la preparación de servicios, los sistemas de
alerta temprana y las medidas de autoprotección (los que el ponente llamó sismolacros).
A este respecto, recordó el caso de Tilly Smith, la niña británica que avisó,
al ver la retirada del mar, del tsunami (el de 2004) que se avecinaba, según
había aprendido en el colegio; esto salvó cientos de vidas al desalojarse esa
playa de Sumatra.
Alternando con las
interesantes preguntas de los asistentes, Pedro Alfaro refirió algunos mitos
que circulan, como la falsa creencia de que Torrevieja puede sufrir un tsunami
como el de Japón (las olas serían mucho más pequeñas y habría unos minutos para
evacuar), el error de que los terremotos pueden predecirse o el de que los
pequeños liberan una energía que evita los grandes, hasta el de que han
aumentado a causa del cambio climático.
Josefina Nieto,
presidente de Ars Creatio, entregó al ponente, como obsequio por su
participación, la metopa de la entidad, que durante estos años ha contribuido a
concienciar a la población, sin llegar a la alarma, de la necesidad de estar
prevenida. También han aumentado los sismolacros —tomamos prestado el
neologismo— en los centros escolares. Nada mejor que conocer el terreno y su
historia y, en este caso, transmitirlo de la manera en que lo hace Pedro
Alfaro, que tuvo pendiente al público hasta la última palabra de su
conferencia.
Pedro Alfaro García
Catedrático de Geodinámica Interna de la
Universidad de Alicante. Coordinador científico de la Red Sísmica de la
Comunidad Valenciana (SISCOVA) y director de la cátedra de Sismología y
Geología de Terremotos de la Universidad de Alicante. Su principal línea de
investigación se centra en fallas activas y efectos sobre el terreno de
terremotos. Ha trabajado principalmente en la cordillera Bética (Andalucía,
Región de Murcia y provincia de Alicante), y en California o la Antártida.
Paralelamente a su actividad investigadora, ha desarrollado una amplia
actividad de divulgación científica como coordinador del equipo de trabajo
GeoAlicante (www.geoalicante.es), que organiza actividades como Geolodía Alicante.