Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 81 – Invierno 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja

¿Sueñan las medusas?

 

Quizás, porque por lo menos, las medusas duermen. Eso es lo que ha descubierto un grupo investigador de la Universidad Bar-Ilan en Israel. Lo que han hecho ha sido disponer en el laboratorio una serie de acuarios en los cuales incubaban a la medusa Cassiopea andromeda (imagen), que tiene un comportamiento diurno. Al contrario de otras medusas, ésta tiene los tentáculos hacia arriba y la umbrela hacia abajo (es una medusa invertida). Al observarla, lo que ve es que realiza pulsaciones para moverse (vídeo). Los acuarios eran iluminados con luz durante doce horas y luego puestos en oscuridad durante otras doce. Las medusas eran grabadas gracias a cámaras de infrarrojos para registrar el número de pulsaciones, y lo que vieron es que eran más frecuentes por el día que por la noche.

A continuación, lo que hicieron fue iluminar con un flash a las medusas tanto en presencia de luz como en oscuridad. Ese estímulo provocaba que las medusas realizaran una pulsación. Lo que observaron es que en presencia de luz la pulsación sucedía a los diez segundos, pero en oscuridad podían transcurrir unos veinte. Es decir, si las «despertabas», tardaban un tiempo en reaccionar.

Este tipo de experimentos también lo realizaron con la anémona de mar Nematostella vectensis (imagen), pues tiene un comportamiento nocturno. Es decir, son mucho más activas en la oscuridad y reducen su movimiento cuando hay luz. Por eso cuando se las sometía a un flash, las anémonas tardaban menos en reaccionar en oscuridad que en presencia de luz.

Las anémonas y las medusas son cnidarios, un grupo de animales invertebrados de anatomía muy simple. Tienen dos capas de células, simetría radial y una sola cavidad gastrovascular (la «boca» y el «ano» son el mismo orificio). Entre los cnidarios también están los corales y las hidras de agua dulce. El nombre del grupo viene del griego kníde (?????), que significa ortiga, ya que la principal característica de estos animales es la posesión de células urticantes o «cnidocitos» (¿a quién no le ha picado alguna vez alguna medusa?). Aunque son animales muy sencillos, tienen algo en común con nosotros: poseen neuronas. Las células nerviosas, mediante redes interconectadas entre sí, forman un sistema nervioso muy primitivo. Son precisamente esas neuronas las responsables de los movimientos de pulsación descritos anteriormente.

¿Qué implicaciones tiene este hallazgo? Pues nos indica que el dormir apareció muy pronto en la evolución de los animales. Hay que tener en cuenta que dormir es una actividad muy arriesgada, ya que el animal es muy vulnerable durante las horas de sueño. Y si un animal tan simple como las medusas necesita dormir durante al menos una tercera parte del día, eso quiere decir que esa actividad es esencial para la supervivencia. Mediante los experimentos descritos, los investigadores hallaron que las anémonas tienen un ritmo circadiano interno que les dice cuándo deben dormir y cuándo no (algo similar nos pasa a los humanos). Cuando alteraban los ciclos de luz/oscuridad, las anémonas seguían con sus ciclos establecidos anteriormente hasta que volvían a sincronizarse pasado un tiempo. Las medusas, en cambio, reaccionaban a los cambios de luz/oscuridad. Para entendernos, una anémona sufriría de jet-lag si viajara en avión de España a los Estados Unidos, pero una medusa no.

Tener un sistema biológico tan simple para estudiar el sueño puede ser una ventaja. Los investigadores encontraron además otros paralelismos entre el comportamiento de los cnidarios y el de los humanos. Por ejemplo, si les hacían pasar una mala noche despertándolas agitando el agua en medio del periodo de oscuridad, al día siguiente las medusas necesitaban dormir un 50% más de tiempo comparado con medusas que no habían sido despertadas. También probaron si la melatonina, la hormona del sueño, les hacía efecto, y comprobaron que al añadirla en el acuario en las horas de día, las medusas y anémonas reducían la frecuencia de sus pulsaciones.

¿Para qué sirve dormir? Actualmente se piensa que el dormir ayuda a las neuronas a repararse. Cuando estamos despiertos, nuestras neuronas sufren un montón de daño, sobre todo en su DNA, debido a su incesante actividad para que el animal pueda interaccionar con su entorno y responder a los estímulos que recibe. El dormir permite a las neuronas dejar de responder a esos estímulos y dedicarse a tareas de reparación y mantenimiento. Para comprobar esa idea, lo que hicieron los investigadores fue someter a las anémonas a tratamientos agresivos con el DNA, como por ejemplo someterlas a luz UV o a sustancias químicas. Encontraron que luego necesitaban dormir un 30% más de tiempo para recuperarse.

Me pregunto si las medusas soñarán con peces eléctricos.

 

Bibliografía

—Tamisiea, J.: Jellyfish sleep a lot like us-and for the same reasons. Science. 2026 Jan 8;391(6781):115.

https://doi.org/10.1126/science.aef2601.

—Aguillon, R., Harduf, A., Sagi, D. et al.: DNA damage modulates sleep drive in basal cnidarians with divergent chronotypes. Nat Commun 17, 3 (2026).

https://doi.org/10.1038/s41467-025-67400-5.


 

La medusa Cassiopea andromeda a la izquierda (fuente de la imagen: Red Sea Creatures) y la anémona Nematostella vectensis  a la derecha (fuente de la imagen: Wikipedia)

 

Manuel Sánchez Angulo. Dpto. Producción Vegetal y Microbiología. Universidad Miguel Hernández