Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
81 – Invierno 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Prefiero
que sea en otoño
Prefiero que sea
en otoño,
con lluvia y
campos floridos,
cuando las noches
son largas,
y el sol pronto se
ha escondido.
Cuando esté la mar
serena
y negras rompan
las olas
vertiendo sobre la
arena
la espuma que les
ahoga.
Cuando las almas
en pena,
condenadas a estar
solas,
salgan con la luna
llena
hasta que llegue
la aurora.
Me iré con esa
esperanza
de que habrá
lluvia en el cielo
y de que no muere
el mar
mientras arroje el
veneno.
Me iré a buscar
esas almas
que cumpliendo su
condena
quisiera yo
visitarlas
por si aliviara
sus penas.
Me iré pensando
que el hombre
podrá cambiar el
mundo...,
que le valdrán sus
errores
para utilizar
valores
esenciales y
profundos...,
porque la edad
fortalece.
Tengo la noche elegida
y la estación
preferida
de un otoño que
florece.
Implacable el
tiempo pasa
y con él todo
envejece...,
hasta la muerte se
crece
acortando la
ventaja.
Ventaja de
imaginar
el sueño del buen
creyente,
al pensar que más
allá
hay un cielo tras
la muerte.
Ventajas para
alcanzar
el perdón de los
pecados,
por si logramos
entrar
en ese cielo
soñado,
ventaja para
pensar
que si nacer es
morir,
será un consuelo
encontrar
un cielo que
compartir.
No creo que
existan condenas
de soledades e
infiernos
ni creo en
castigos eternos
para las almas en
pena.
Como moriré
dudando,
quisiera dejarlo
claro:
que pienso que
deben ser
mis restos
incinerados.
Que no quisiera
morir
a un aparato
enchufado.
Quiero un féretro
ligero,
sencillo, que sea
de pino,
que no pese
demasiado
por si cargaran
conmigo.
Me convertiré en
cenizas
con mis órganos
donados,
mis hijos, mi
libro escrito
y mis árboles
plantados.
Cuando me dejen ya
solo
en cuatro tablas
metido,
quedará mi cuerpo
inerte
sin que sientan
los sentidos.
Por eso escribo
estos versos
con la fuerza de
estar vivo,
para aliviar los
temores
que a la muerte
haya tenido,
para pedir que se
arrojen
mis cenizas como
os digo.
Será en un bello
lugar,
que ya lo tengo
elegido,
de La Mata a
Guardamar,
entre la mar y los
pinos,
donde está la
soledad,
cuando voy a
caminar
siempre se viene
conmigo.
Es paisaje
encantador
del cuadro que
cada día,
con luz, sombras y
armonía
sale a dibujar el
sol.
Naturaleza en
color,
que al amanecer
ofrece
un marco de
inspiración
que a las almas
fortalece,
y en cortesía el
oleaje
bien temprano se
retira
y la arena de la
orilla
tiende su alfombra
al paisaje.
Todo invita a
caminar,
todo es poesía y
color,
y hasta las olas
del mar
me invitan a
conversar
como antaño
sucedió.
Ya saben que fui
marino,
que la mar me
enamoró
y que a bordo de
mi barco
charlábamos ella y
yo.
Volveré a ser
navegante
con mis cenizas al
viento
y hablaremos como
antes,
teniendo ya todo
el tiempo.
El día en que
sople más fuerte,
de los puntos cardinales,
quiero que el
viento del Este
me aloje entre los
pinares,
entre azucenas
marinas,
entre dunas y
sarmientos,
sobre las arenas
finas,
dominando en las
colinas,
seré rosa de los
vientos.
Y al Este en el
horizonte
siempre podré
contemplar
el sol y la luna
llena
en su enorme
majestad,
cuando solemnes se
elevan
allá donde acaba
el mar.
Cuando el mistral
sea tan fuerte
que de la orilla
os aleja,
juntos iremos
enfrente
de mi pueblo, ¡Torrevieja!
Quiero arribar en
sus costas
con mis cenizas
disueltas,
para fundirme en
sus rocas
y enraizarme entre
sus grietas...
Cuanto arrecie un
temporal,
ruego a la ola más
alta
que rompa y lance
mi alma
al espacio sideral...
Por si encontrara
la paz
entre el silencio
y la calma,
prefiero que sea
en otoño,
con lluvia y
campos floridos...
No tengo prisa en llegar,
ni en que lleguen mis amigos.