Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 81 – Invierno 2026
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja

 

Piratas y Varinas

 


Introducciónhttps://arscreatio.com/articulos/?articulo=2114




Antonio, en el último día de su estancia en Lisboa, envía la siguiente carta a su hermano:

 

Martes 21 de marzo de 1960

 

Querido Miguel,

Llegamos a Lisboa el día ocho, después de una larga travesía que duró diez días. Los primeros días fuimos a conocer las calles principales de la ciudad. Fue muy curioso porque sonaba todo el tiempo una música típica de aquí. Se llamaba fado.

La gente es muy amable, el segundo día nos invitaron a toda la tripulación a comer en la taberna María la Portuguesa. Comimos almejas a la marinera y unos buñuelos de bacalao que estaban buenísimos.

Durante estos días hemos visto a varias personas vestidas con un traje muy raro. Después de hablar con nuestra vecina Leonor, descubrimos que se llamaba Varina. Estos trajes son tradicionalmente bordados a mano y pasan de generación en generación. ¡El suyo era de su bisabuela! Entre el ajuar que suelen vestir, las mujeres de la familia heredan pendientes y colgantes con cruces. Llevan también un pañuelo en la cabeza, como los de las tradiciones marineras de Torrevieja.

Os echo de menos, Miguel, sobre todo las sopas en ajo de madre, que siempre hacía por estas fechas.

 

 

Irene y Triana leen la carta y deciden contestar con otra. La dejan en el prensatelas de la máquina de coser.

 

Viernes 24 de marzo de 1960 

 

Querido lobo de mar,

Es una pena que te hayas perdido los últimos carnavales. Salimos vestidos de piratas, y el jueves anterior al carnaval fuimos a merendar mona con huevo a la playa de los Locos, y decidí bañarme, pese al frío que hacía.

También hemos ido al teatro, a ver a María Gil Vallejos. Presentó una nueva obra, que fue estupenda, puso a todo el teatro en pie aplaudiendo y emocionado. A madre le encantó, especialmente Claro de luna de Debussy.

El pasado domingo, después del pasacalle de la Unión Musical, llegaron hasta la puerta de nuestra casa, para recibirme como nuevo miembro de la banda. Ahora ya puedo decir que soy clarinetista oficial. Madre preparó una convidá de chocolate y bizcochos. ¡Estaban riquísimos! 

Para celebrar el cumpleaños de padre, vinieron todos los tíos y primos a casa. Los convidamos a comer, y la tía hizo una tortada. Por la tarde, compramos buñuelos en los puestos de la plaza, por las fiestas de San José.

Te extrañamos, cuídate por tierras portuguesas.