Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
78 – Primavera 2025
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Fenicios bajo el mar.
El yacimiento subacuático del Bajo de la Campana
La
Región de Murcia tiene el privilegio de condensar la mayor concentración
conocida de naufragios de época fenicia del Mediterráneo. De los seis excavados
y estudiados en profundidad, tres residen en sus costas: dos se ubican en la
bahía de Mazarrón, mientras que el tercero se localiza algo más al nordeste, en
el municipio de San Javier, y por lo tanto ya casi en la provincia de Alicante.
Este último recibe el nombre de Bajo de la Campana.
Las dos naves de Mazarrón destacan por el excelente estado en el que se conservan sus respectivos cascos, y en especial el del barco 2. Sin embargo, no se trataba de embarcaciones de gran tamaño, ni pensadas para cubrir grandes distancias, y la mercancía que transportaban se limitaba a algunos bloques de mineral, movidos dentro de un ambiente muy local. En el Bajo de la Campana, nada se ha logrado hallar aún del casco de la nave. Pero por contraste, destaca por el volumen y en algunos casos el exotismo de sus mercancías, algunas de ellas procedentes del Mediterráneo central. En él reside la esencia, pues, del mercader fenicio.
A
partir de la información disponible, el hundimiento del barco del Bajo de la
Campana se debió de producir en torno al siglo VII a. C. Analizando sus
materiales y el lugar del naufragio, puede presumirse además que la nave, que
había ido acopiando diversas materias primas y mercancías en diferentes puntos
del Mediterráneo central, estaría dirigiéndose al importante enclave fenicio
situado en Guardamar del Segura. Allí tendrían que haberse procesado las cuantiosas
cantidades de lingotes metálicos, que, por su volumen, parecen constituir el cargamento
principal. Junto a estos lingotes, también se transportaba en bruto un gran
número de defensas de elefante (se han recuperado más de 50), algunas de ellas
con inscripciones. Tras su venta y procesado, servirían para fabricar delicados
objetos de marfil. En menor cantidad, se descubrieron algunos fragmentos de
ámbar en bruto. Al margen de las materias primas, en el cargamento se
intercalaban otros objetos ya manufacturados, entre los que destacan algunos de
lujo, como un lecho, un abanico y varios candelabros de bronce, así como una
serie de cilindros y un pedestal de piedra.
No debe olvidarse que otras piezas pudieron estar relacionadas con la navegabilidad de la embarcación y la vida a bordo. En relación con la navegabilidad, aparecieron un ancla lítica y varios cepos de ancla. Y con la vida a bordo, diversos enseres y utensilios. Junto a todo ello, debe destacarse la sorprendente preservación de algunos productos alimenticios que, si bien pudieron relacionarse con la vitualla, también podrían haber sido objeto de comercio: en este sentido, queremos recordar que vegetales como las almendras o los huesos de aceituna que se descubrieron en el yacimiento son algunos de los cultivos introducidos por los fenicios en la península Ibérica en esos momentos.
Tras los primeros trabajos en el lugar, llevados a cabo a consecuencia del expolio que venía sufriendo el yacimiento desde los años 70 del siglo XX, entre 2007 y 2011 se llevaron a cabo varias campañas arqueológicas en el Bajo de la Campana. La totalidad de los materiales obtenidos en el sitio se depositaron en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA de Cartagena. Aunque pronto se integraron algunos de ellos en sus vitrinas, ARQVA tenía una deuda pendiente con este valioso conjunto. Es por ello que en 2023 organizó un simposio específico sobre el tema, cuyas actas se publicarían en 2024, quedando pendiente para el presente año la ansiada inauguración de una ambiciosa exposición temporal monográfica sobre el Bajo de la Campana.
Rafael
Sabio González (director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA)