Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 75 – Verano 2024
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja

 

«Es Torrevieja un espejo»: análisis literario de una habanera emblemática 

TORREVIEJA. Autor: Ricardo Lafuente Aguado

Es Torrevieja un espejo
donde Cuba se mira
y al verse suspira
y se siente feliz.

Es donde se habla de amores
entre bellas canciones
que traen de Cuba
su alma y sentir.

Entre las olas tatuadas
vienen las habaneras,
que son de La Habana
mensaje de amor.

Llegan con suaves caricias;
a la vez que la brisa
besan la playa
con una canción.

¡Ay, Torrevieja divina!
¡Ay, con tu cielo sin par!
Eres embrujo,
canto de amores,
plácido sueño
para el que busca
soñar junto al mar.

Este es el texto, podríamos decir canónico, de la habanera más conocida que se refiere a Torrevieja en un canto de exaltación. Corresponde a un género literario-musical en el que se canta a una ciudad o a un pueblo destacando, casi siempre de forma hiperbólica, las bondades que lo caracterizan. Así sucede en canciones como Granada, Valencia y otras.

     

El texto de esta habanera me lo ha proporcionado Josefina Nieto, la presidenta de Ars Creatio, que ha tenido la deferencia de enviármelo contextualizado, de forma que he podido ver que está sacado de una publicación de la Concejalía de Cultura torrevejense que reproduce, amén del texto, la partitura, junto con una foto náutica y el nombre del compositor: Ricardo Lafuente Aguado. Del éxito de esta publicación da fe la mención de que se trata de una segunda edición y probablemente haya habido otras posteriores.

     

La enorme difusión de esta pieza literario-musical —quién no la ha tarareado alguna vez— y mi gusto por el análisis literario me han movido a redactar este artículo, que espero resulte de interés para todos los lectores de la revista digital de Ars Creatio.

Empezaremos por recordar quién fue el autor de esta habanera: Ricardo Lafuente Aguado, un destacado compositor nacido y fallecido en Torrevieja (1930-2008) que tuvo la satisfacción de ser reconocido en su localidad natal, donde se conserva su recuerdo en el memorial que se le realiza bienalmente, en el museo a él dedicado y en el orfeón que llevaba su nombre. No solo compuso esta habanera, sino otras muchas, así como canciones patrióticas y religiosas, destacando la ya mítica Soy español.

A continuación, vamos a recorrer el texto desde el punto de vista retórico, lo que nos permitirá descubrir los resortes de la armonía y la conexión emocional que provoca gracias al uso certero de los recursos literarios.

El primer verso, «Es Torrevieja un espejo», empieza por un decidido hipérbaton o alteración del orden sintáctico, ya que coloca el verbo «es» antes del sujeto, «Torrevieja». Esta alteración connota subjetividad, puesto que en una frase que pretendemos objetiva colocamos primero el sujeto: «esto es así». Si empezáramos por «Torrevieja» podría parecer una definición objetiva cuando en verdad se trata de una definición literaria, pues el atributo de la oración, «un espejo», consiste en una metáfora.

Todos sabemos que la metáfora funciona por similitud entre el término real (Torrevieja) y la imagen (espejo). ¿Qué parecido hay entre Torrevieja y un espejo? La respuesta nos llega en los versos siguientes: «donde Cuba se mira / y al verse suspira / y se siente feliz». Es decir, Torrevieja se parece a Cuba, se identifica en concreto con la ciudad de La Habana, que da nombre a la habanera y que se citará unos versos después.

En estos versos de la primera estrofa, Cuba aparece personificada como si fuera una mujer que se mira en un espejo y se siente satisfecha con lo que ve. Incluso se le atribuye una acción tan emocional y humana como la de suspirar. Esta figura retórica se denomina personificación y, en términos más técnicos, prosopopeya o metagoge.

La segunda estrofa insiste en la relación entre Cuba y Torrevieja a partir del amor, la música y los sentimientos. Una vez más observamos el recurso de anteponer, en este caso, el adjetivo al sustantivo: «bellas canciones», lo que, como ya hemos indicado, le da un punto de subjetividad y de literaturización al texto. La canción aparece como correa de transmisión entre Cuba y Torrevieja: esas «bellas canciones» son las que traen a Torrevieja el «alma y sentir» de Cuba. 

La tercera estrofa empieza con otra metáfora: «olas tatuadas». Es evidente que la materia que constituye las olas, el agua, no puede ser tatuada. ¿Qué se quiere expresar con esto? Podemos interpretar que se trata de identificar a las olas con las naves que transportan las habaneras con su «mensaje de amor». Así, las olas del mar estarían «tatuadas» por soportar sobre ellas los barcos que van y vienen.

En la cuarta estrofa el sujeto está omitido, pero entendemos que habla de las habaneras, que esta vez se personifican como mujeres amorosas ya que «llegan con suaves caricias» (de nuevo el adjetivo antepuesto) y «besan la playa». Caricias y besos son las manifestaciones más evidentes del cariño y del amor, que son los sentimientos que recorren toda la habanera. La alusión a la brisa evoca, por una parte, el movimiento (el viaje de las habaneras) y por otra la caricia (por ser la brisa un viento suave).

La última estrofa, en su exaltación emotiva, ya no respeta el esquema de cuatro versos que veíamos en las anteriores, sino que se expande en siete iniciándose con una exclamación que comienza en la interjección «ay», la cual se repite anafóricamente en el segundo verso de la estrofa. Esta interjección, aunque se asocie con el dolor, también se puede relacionar con el placer y la alegría como en este caso.

El epíteto «divina» aplicado a Torrevieja es una hipérbole (exageración retórica) para expresar la valoración positiva del lugar. «Tu cielo sin par» se puede considerar también una hipérbole, sería como decir «incomparable» (y a fin de cuentas, todo es comparable). El dirigirse a la ciudad de Torrevieja como si fuera un interlocutor que nos escucha se denomina en retórica «apóstrofe». Y con este apóstrofe combinado con metáforas y construido como una enumeración de tres elementos, dos de ellos adjetivados: «embrujo», «canto de amores», «plácido sueño», concluye el texto de esta habanera. Y su conclusión es una invitación a disfrutar y descansar «junto al mar», último y definitivo verso de esta canción.