Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
73 – Invierno 2024
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
El mar, innombrable siempre
Hay un pasaje del coro en la obra
Hipólito, de Eurípides, que narra cómo llegó la princesa Fedra desde la
isla de Creta hasta Atenas. Es una poética descripción del trayecto que evoca
el mar, la travesía y un ambiente de despreocupada libertad en contraposición
al trágico momento que en el presente de la acción está a punto de producirse.
En Secundaria aprendí la
gramática y la sintaxis del griego clásico y, más tarde, en la facultad, asistí
como oyente a las clases de primero y segundo.
Leo la obra que nos ocupa en versión original con ayuda de
traducciones hechas por otros autores.
La frase final del fragmento del coro que he comentado más
arriba reza así: «Con mal signo también ligaron en
las costas de Muniquia los cabos trenzados de las amarras y bajaron a tierra
firme».
Ni en la traducción en castellano ni en catalán a las que
he tenido acceso se hace referencia al sitio del cual provenían, los
traductores lo sobreentienden: en el texto de Eurípides se puede apreciar con
claridad que está escrito «desde lo infinito». Todo el fragmento había sido un continuo referirse al
medio marino.
Y es este matiz el que llena de grandeza el escrito
original para nombrar ese lugar profundo, inextricable, a través del cual los
marineros habían realizado su singladura.
El griego clásico amplia nuestra percepción de la realidad
y la llena de ideas o conceptos que entrenan en la complejidad a nuestra mente.
En la tarde azul de verano, sintiendo en las plantas de los
pies la arena de la playa, acariciado por el suave romper de las olas en mis
rodillas y en mis oídos, susurro al viento: «Llegaron a
tierra (firme) desde lo infinito».
Y también comprendo que en ese niño que fui y que miraba el mar cuando caía la noche, y marchaba a casa tras jugar al fútbol en las Eras de la Sal, esa frase griega estaba latente en la percepción que habría de experimentar en el futuro sobre el universo que le rodeaba.