Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
71 – Verano 2023
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Las estrategias docentes basadas en aprendizaje activo están en la vanguardia de las más modernas técnicas pedagógicas. Sin embargo, ya a finales del siglo XIX, el padre Andrés Manjón puso en marcha esta forma de enseñar que se adelantó a su época. Andrés Manjón nace en un pueblo de Burgos, en el seno de una familia humilde. Debido a su aplicación en los estudios, un tío suyo, sacerdote en una aldea, lo animó a estudiar Teología y Derecho en Valladolid. Más adelante, completó sus estudios en la Universidad de Madrid, donde obtuvo un doctorado en Derecho Civil y Canónico. Su brillante carrera académica se completó con una cátedra de Derecho Romano en Salamanca y posteriormente una cátedra de Derecho Canónico en la Universidad de Granada, adonde se trasladó en 1880. En Granada se establece en la Abadía del Sacromonte, donde se ordena sacerdote, llegando por oposición a ser canónigo de la misma.
En su camino desde la Abadía a la Universidad a través del Sacromonte conoció de primera mano el estado de pobreza y marginación de muchísimos niños y gitanos. Un día observó cómo en una cueva una mujer, conocida popularmente como la maestra Migas, había creado una escuela donde los niños aprendían a leer y escribir. Junto a ella creó las Escuelas del Ave María, que dieron un nuevo giro a la forma de educar en libertad. La atención de estos niños que crecían en la calle la captaron a través del juego, para enseñar todo tipo de materias de una forma que para ellos fuera fácil y amena. Aprender jugando. El entorno debía ser amplio, alegre y sano. Había campo de deportes, huerto y mapas en relieve donde el agua llenaba las cuencas de los ríos, facilitando así que el niño fuera feliz y quisiera estar allí para aprender. Esta forma de entender la educación se recoge en El maestro mirando hacia fuera o de dentro a fuera, publicado en 1923, año en el que fallece en Granada.
Manjón y la maestra Migas cautivaron a los jóvenes granadinos haciendo compatibles los juegos y el contacto con la naturaleza con aprender a leer y a escribir. Para expandir esta forma de enseñar, Manjón creo el Seminario de Maestros del Ave María en 1905, de donde salieron grandes profesionales para las escuelas públicas. De hecho, mi bisabuelo Ginés Rubio García se formó en este Seminario de Maestros y dio luego clases en Cieza y Cartagena hasta que finalizó la Guerra Civil española.
María García Rubio, profesora en la Escuela Municipal de Pintura de Torrevieja