Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
68 – Otoño 2022
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Víctor Costa Mazón
Dir. Gral. de Urbanismo, Proyectos e Infraestructuras y Servicios Básicos, Ayuntamiento de Torrevieja
Julián Esteban Chapapría
Dr. Arquitecto e historiador. Academia del Partal
Vicent Esteban Chapapría
Catedrático de Puertos y Costas. Universidad Politécnica de Valencia
Miguel Enrique Fernández Benito
Gerente de Cultura del Instituto Municipal de Cultura
Mariano Galant Torregrosa
Licenciado en Filosofía y Letras, Historia y Geografía
José Norberto Mazón López
Profesor Titular, Depto. Lenguajes y Sistemas Informáticos, Universidad de Alicante
Director de la Sede de la Universidad de Alicante en Torrevieja
J. Fernando Vera Rebollo
Catedrático de Análisis Geográfico Regional. Universidad de Alicante
Las Eras de la Sal se establecen como un vínculo activo con las antiguas formas de vida y actividades económicas y laborales de la ciudad de Torrevieja, un ejemplo de las escasísimas señas de identidad que han conseguido mantenerse. Su rehabilitación y la creación del Museo del Mar y de la Sal es un proyecto especial para la ciudad.
LA RELACIÓN PUERTO-CIUDAD: TORREVIEJA, UN CASO PARADIGMÁTICO POSITIVO
Torrevieja ha estado ligada desde su origen a la sal y al mar. Su puerto es el nexo entre esos dos elementos esenciales para la ciudad, que enraízan en sus gentes, su historia y economía, su devenir y su realidad, su pasado, presente y futuro, su patrimonio y valores culturales. La tradición y los vínculos que la población ha mantenido con la industria salinera se basan no sólo en lo que para la población supuso largo tiempo como principal fuente de ingresos, sino también en cuanto a su origen se refiere. Pese al radical giro dado en la economía de Torrevieja, con el auge del turismo, la construcción y los servicios, el conjunto de las instalaciones de las Salinas y sus instalaciones asociadas mantiene atractivos especiales.
El desarrollo de Torrevieja fue constante desde el siglo XVIII. La segregación del término municipal de Torrevieja se produce del de Orihuela en el siglo XIX, circunscribiéndose solo al espacio urbano propio, hasta que en febrero de 1953 su término se configura en la situación actual. El proyecto de construcción del puerto pasó innumerables vicisitudes hasta que finalmente comenzaron sus obras de ejecución y se superaron dificultades que afectaban tanto al desarrollo de la ciudad como a la explotación salinera. Primero se construyó el dique de levante y mucho más tarde las obras para la terminación del dique de poniente, y del muelle de la sal en él, se dieron por concluidas y liquidaron en 1966. Aunque con gestación muy tardía, el puerto de Torrevieja no se separa de los antecedentes históricos comunes a la mayoría de los puertos españoles, en especial a los del área mediterránea. Lo que sí hay que volver a subrayar aquí es que el puerto de Torrevieja es esencia de la ciudad y de su actividad, con los activos, usos actuales y su situación. Esa situación del puerto se encardina en una de las temáticas más actuales: en el establecimiento de políticas, estrategias, planes, proyectos y acciones de cuanto se refiere a la relación puerto-ciudad.
Las ciudades y sus entornos son los escenarios de las relaciones sociales y productivas, allí donde se desarrollan las opciones de empleo, accesos a los servicios, formación, ocio… Un escenario que no suele corresponder con los límites administrativos municipales, arbitrarios y fijados a principios del XIX, y que por el contrario está definido por la evolución de las relaciones cotidianas, y, por tanto, del sistema de movilidad y actividad que las hacen posibles. Hoy día las ciudades y sus áreas conexas son los entornos con mayor capacidad de cambio, con las dinámicas más importantes y que mayores concentraciones presentan en muchos temas de gran interés.
Los puertos se han definido tradicionalmente como un conjunto de elementos físicos sobre los que se desarrollan una serie de actividades que permiten realizar trasvases o transferencias de personas y carga entre mar y tierra. Así, el puerto constituye el eslabón de la cadena de transporte entre sistema de transporte terrestre y marítimo. Por ello, hoy día, los puertos se consideran centros que desempeñan un papel activo en los sistemas territoriales y están caracterizados por un “clúster” de actividades espaciales y funcionales, directa e indirectamente implicadas en los procesos de transporte e información en las cadenas de producción y distribución.
Pero, además, la existencia de otros puertos -no solamente comerciales, con usos pesqueros o de recreo, turísticos y deportivos-, conforma un abundante número de casos en los que, si cabe, la relación con el entorno adquiere características especiales, más ligadas a un entorno de población con el que la relación es diferente, más intensa, más fluida, más humana. Se trata de casos de puertos medianos o pequeños, en ciudades y poblaciones de menor tamaño que el de las grandes ciudades y diferente de los grandes puertos e instalaciones comerciales para el tráfico marítimo mundial. Esos puertos cobran unas dimensiones especiales ya que la relación entre puerto y la ciudad, que siempre se da, no genera los conflictos que suelen producirse en los grandes puertos, la mayoría de veces debidos a su crecimiento en las últimas décadas y la influencia que tienen en temas como los tráficos que generan, el “consumo” y efectos erosivos del frente costero y la contaminación, entre otros factores de impacto.
El desarrollo de un puerto está íntimamente ligado al del territorio con el que está relacionado. Tanto del lado del mar como de la tierra, el territorio se transforma, evoluciona, plantea nuevas preguntas y ofrece nuevas oportunidades, con cambios de escala. Los puertos se incluyen en los espacios y redes marítimas y terrestres y por ello conviene entenderlos como nodos más que como interfaces es y su situación. Esa situación del puerto se encardina en una de las temáticas más actuales: en el establecimiento de políticas, estrategias, planes, proyectos y acciones de cuanto se refiere a la relación puerto-ciudad.
Las ciudades y sus entornos son los escenarios de las relaciones sociales y productivas, allí donde se desarrollan las opciones de empleo, accesos a los servicios, formación, ocio… Un escenario que no suele corresponder con los límites administrativos municipales, arbitrarios y fijados a principios del XIX, y que por el contrario está definido por la evolución de las relaciones cotidianas, y, por tanto, del sistema de movilidad y actividad que las hacen posibles. Hoy día las ciudades y sus áreas conexas son los entornos con mayor capacidad de cambio, con las dinámicas más importantes y que mayores concentraciones presentan en muchos temas de gran interés.

Dársena y antiguos tinglados en Copenhagen. (Foto, V. Esteban Chapapría)
Los puertos se han definido tradicionalmente como un conjunto de elementos físicos sobre los que se desarrollan una serie de actividades que permiten realizar trasvases o transferencias de personas y carga entre mar y tierra. Así, el puerto constituye el eslabón de la cadena de transporte entre sistema de transporte terrestre y marítimo. Por ello, hoy día, los puertos se consideran centros que desempeñan un papel activo en los sistemas territoriales y están caracterizados por un “clúster” de actividades espaciales y funcionales, directa e indirectamente implicadas en los procesos de transporte e información en las cadenas de producción y distribución.
Pero, además, la existencia de otros puertos -no solamente comerciales, con usos pesqueros o de recreo, turísticos y deportivos-, conforma un abundante número de casos en los que, si cabe, la relación con el entorno adquiere características especiales, más ligadas a un entorno de población con el que la relación es diferente, más intensa, más fluida, más humana. Se trata de casos de puertos medianos o pequeños, en ciudades y poblaciones de menor tamaño que el de las grandes ciudades y diferente de los grandes puertos e instalaciones comerciales para el tráfico marítimo mundial. Esos puertos cobran unas dimensiones especiales ya que la relación entre puerto y la ciudad, que siempre se da, no genera los conflictos que suelen producirse en los grandes puertos, la mayoría de veces debidos a su crecimiento en las últimas décadas y la influencia que tienen en temas como los tráficos que generan, el “consumo” y efectos erosivos del frente costero y la contaminación, entre otros factores de impacto.
El desarrollo de un puerto está íntimamente ligado al del territorio con el que está relacionado. Tanto del lado del mar como de la tierra, el territorio se transforma, evoluciona, plantea nuevas preguntas y ofrece nuevas oportunidades, con cambios de escala. Los puertos se incluyen en los espacios y redes marítimas y terrestres y por ello conviene entenderlos como nodos más que como interfaces.

L’ombrière, obra de Norman Foster en el Vieux Port de Marsella. (Foto, V. Esteban Chapapría)
EL MUSEO DEL MAR Y DE LA SAL, UN PROYECTO INTEGRADOR
El grave deterioro actual de gran parte del conjunto monumental de las Eras de la Sal requería acometer planes, estudios proyectos e intervenciones que conduzcan a recuperar su valor y asegurar la buena preservación del bien que se han expuesto a lo largo de esta publicación.
El conjunto histórico y monumental de las Eras de la Sal es el nexo que permite relacionar identidad, cultura e historia de Torrevieja. Pone de manifiesto la relación de Torrevieja con el mar y las salinas y su explotación, así como con la navegación, las habaneras, la construcción de embarcaciones, la cartografía histórica, la construcción del puerto y sus orígenes. Es, por tanto, el elemento conductor de todo el discurso básico cultural e identitario y de todas sus componentes para Torrevieja.
La creación de un Museo del Mar y de la Sal permite configurar un proyecto con un relato incardinado en la ciudad y sus gentes -un mapa conceptual integrado- y la oferta de un producto con numerosas vertientes de interés: la historia y la creación de la ciudad, sus gentes, el Parque Natural de las Salinas, la explotación de la sal, su transporte, la navegación para el comercio, el puerto y las operaciones de carga, la sal como bien básico, la ciencia, la meteorología, cartografía, etc. Hay numerosas perspectivas en algo que, en ningún sitio como en Torrevieja, es tan esencial e hilo conductor. Por eso, la creación de del Museo del Mar y de la Sal ha establecido los siguientes objetivos:
- Incrementar la oferta cultural, turística y de ocio relacionada el patrimonio cultural.
- Fomentar la actitud de sensibilización hacia el patrimonio salinero.
- Potenciar la dimensión histórica de Torrevieja, como elemento de proyección de una imagen de prestigio y singularización.
- Crear un nuevo espacio e infraestructura urbana de calidad, que sea un punto de encuentro para los ciudadanos de Torrevieja y sus visitantes.
- Establecer un instrumento para la diversificación y el crecimiento del sector terciario en Torrevieja, y especialmente, para el impulso del turismo cultural.
- Desarrollar la promoción exterior y la mejora del posicionamiento de Torrevieja, en términos de oferta cultural y turística.
- Contribuir a la regeneración y la revitalización del centro histórico de la ciudad, en el marco general del proyecto de mejora urbana de la ciudad.

Los museos transforman el mundo que nos rodea, revitalizando áreas con cambios de uso. Museo Marítimo de Reykjavik. (Foto, V. Esteban Chapapría)

La Tavola Strozzi (S-XV), representación del puerto y la ciudad de Nápoles
El conjunto monumental de las Eras de la Sal es el contenedor ideal como espacio cultural. El caso del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía es un ejemplo de uso con extraordinaria repercusión. Las posibilidades de que el recinto albergue todo tipo de actos son enormes. Pero actualmente el tornavoz no reúne las condiciones debidas, los equipamientos son insuficientes y las instalaciones a todas luces inadecuadas. El conjunto conforma un recinto de enorme valor histórico y patrimonial y en el que se plantea el desarrollo del Museo del Mar y de la Sal de Torrevieja y un recinto multiusos de carácter cultural. Es pieza clave -central, tanto física como conceptualmente-, para articular la ordenación del frente marítimo de la ciudad y está siendo objeto de trabajos de definición y ordenación del proyecto del Museo del Mar y de la Sal, al amparo del concurso y adjudicación por parte del Ayuntamiento de Torrevieja.
En los últimos meses también se han acometido diversos estudios e iniciativas con diferentes soluciones de ordenación del frente portuario de Torrevieja. El Ayuntamiento de Torrevieja ha promovido dichos estudios para atender los intereses municipales en relación con las necesidades urbanas y las posibilidades de mejora de la relación entre la ciudad y el espacio portuario. Por ello, los trabajos tenían como objetivo principal el análisis, la definición, propuesta y evaluación de alternativas de diseño e intervención, así como la coordinación general de tareas para definir las bases, criterios y consideraciones que rijan las actuaciones a desarrollar en el puerto de Torrevieja. Las iniciativas para la reordenación de los espacios portuarios, la renovación de las instalaciones pesqueras, nuevos flujos y proyectos para el transporte y la movilidad urbana, así como la eliminación de barreras son elementos esenciales a resolver para modernizar y mejorar la intensa relación que existe entre la ciudad y el puerto.