Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número
47 – Verano 2017
Asociación Cultural Ars Creatio – Torrevieja
Imaginad un pequeño rincón del mundo que ha vencido a todos aquellos que han intentado domarlo.
Os hablo de una isla deshabitada situada en un punto del océano Pacífico, que ha logrado mantener su carácter salvaje. Los hombres, quienes durante siglos han intentado poseerla y convertirse en sus dueños, se han visto obligados a inclinarse ante la fuerza de esta naturaleza. Balleneros, piratas, marineros, presos políticos y colonos en busca de la tierra prometida... Todos ellos lo intentaron, y todos ellos sucumbieron.
Han sido muchos los hombres que perdieron el juicio al adentrarse en los misterios de esta tierra flotante. Es complicado no dejarse embriagar por una vegetación exuberante que todo lo devora, por el canto de pájaros invisibles que suenan como el más afinado instrumento, por las caídas de agua dulce que se pierden en la espesura sin alcanzar a ver su final. No es sencillo resistirse a su embrujo, aunque hay ciertas cosas que es mejor dejar tal y como están, sin tratar de poseerlas, pues podrían dejar de parecer el paraíso para convertirse en el más despiadado de los infiernos.
La isla del Coco es más de lo que parece, es un ser con vida propia que ha guardado con celo grandes secretos en sus profundidades. Secretos que, a día de hoy, siguen sin ser desvelados.
Yo, por mi parte, os confieso que disfruto sabiendo que estos misterios de los que os hablo seguirán vivos gracias a aquellos que se atrevan a sumergirse en las páginas de la novela La isla del Coco. ¿Os atrevéis a acompañarme en este fascinante viaje?