Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 55 - Verano 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Arte y ciencia, una experiencia personal Luis Miguel Gutierrez

 

Mis recuerdos infantiles están impregnados de olores de aguarrás y trementina, no en vano soy hijo y sobrino de pintores, y aunque el devenir de la vida me ha llevado a ser científico y profesor universitario, la pintura forma parte de mi esencia genética. Hoy en día arte y ciencia se mezclan en mi vida como si fueran dos ritmos que a veces parecen sumarse y otras veces disienten y parecen romper en dos mi mente.

 

 

 

 

 

 

Por ese motivo llevo tiempo pensando en cómo unir estas dos facetas que parecen reclamar aspectos de la creatividad humana muy distantes entre sí: la ciencia, en apariencia más rígida y sujeta a las normas propias del método científico, y el arte, la pintura, con su creatividad orientada al placer estético y con esa necesidad de sorprender y de romper normas tan propia de las manifestaciones artísticas contemporáneas.

Si hay algo que une en mi mente arte y ciencia es la pasión que siento por ambas, y por eso decidí mezclarlos, para resolver un problema que se sitúa en la intersección de esos dos mundos, como representar pictóricamente la estructura propia de la materia viva, o incluso de lo natural, ya sea inorgánico u orgánico.

En la consecución de ese objetivo he aprendido a pintar de manera totalmente diferente, pasando del lienzo vertical y del trazo característico de mi pincelada figurativa (figura 1) a situar el lienzo en posición horizontal y dejar que los fluidos difundan y generen formas abstractas donde el azar desempeña un papel fundamental (figura 2).

Ese camino es el que quiero compartir, tanto en la conferencia como con la exposición pictórica asociada; en ella podréis observar cómo el dibujo y una pincelada resuelta y atrevida definen mis valores en los cuadros figurativos que se presentan, y cómo estos valores se tornan en otros totalmente diferentes al querer imitar la formación de estructuras biológicas. Lo fascinante es que, con esa manera de pintar que he denominado “abstracción orgánica”, se generan mundos pictóricos verosímiles que permiten representar desde lo “muy grande”, macroestructuras del espacio exterior con apariencia de galaxias (figura 2), hasta lo muy pequeño, propio del interior de los seres vivos y con ello de lo celular (figura 3).