Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 31 - Verano 2013
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Pareados con doble guasa Antonio Sala Buades

�

Paseando una noche por el dique

me encontr� a una familia de palique.

�

Los cuatro, padre y madre e hijo e hija,

se daban a una ch�chara prolija.

�

As� que papi y mami y nene y nena

largaban sin descanso en la faena.

�

�Crey�rase que fue el silencio roto

de armar tantas personas alboroto?

�

No tal, pues ni el andante ni la luna

oyeron pronunciar palabra alguna.

�

Mas �c�mo habr� ocurrido evento an�logo

fluyendo sin sonido aquel tetr�logo?

�

Siga leyendo y, a poco que aguarde,

del caso sabr� m�s pronto que tarde.

�

Y el caso es que resulta que los tales

no usaban lengua ni cuerdas vocales.

�

Est�ticos sus rostros cual esfinges,

hall�banse inactivas sus laringes.

�

Se preguntar� usted, leyente amable,

que c�mo puede ser que as� alguien hable.

�

Las conversaciones y su deriva

no brotaban de cuello para arriba.

�

En verdad el asunto resid�a

en cierta parte que s� se mov�a.

�

Por tanto, dej�ndonos ya de enredos,

vayamos al punto clave: los dedos.

�

Porque la familia rompi� a charlar

al un�sono v�a dactilar.

�

Sus dedos, evitando torpes cruces,

fren�ticos hurgaban entre luces.

�

Estaban entregados al manejo

constante de un extra�o aparatejo.

�

Al inquirir despu�s por el tecleo,

me enter� de lo que es un guasapeo.

�

Ignoraba mi ciencia tan escasa

que existieran otras clases de guasa.

�

Concedamos que con tal artificio

la gente parlotea sin bullicio.

�

Pero ya ser�a un grave problema

aplicar a toda hora el sistema.

�

�Maniobrar�n en comidas de empresa

con el trasto los de una misma mesa?

�

�Trocar�n los novios de amor henchidos

susurros por mec�nicos silbidos?

�

Sin desdoro de t�cnicos avances,

no perdamos la voz en ciertos lances.