Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 52 - Otoño 2018
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Sabiduría Elena Vegas Cebrián


Saber no es lo mismo que ser sabio/a. La suma de conocimientos no nos lleva a la Sabiduría. La Sabiduría es más un modo de ser y estar. Es tomar conciencia acerca de lo que sentimos y elegir la opción que más nos conviene; pero no desde la mente, sino desde la emoción, con todo nuestro ser. Es elegir el amor, incondicional per se; decidir ser mejor persona: sentirse bien con una/o misma/o y con los demás. Amar a cada ser. Querer lo que es.

La Sabiduría es serenidad, paz interior, luz reflejada en nuestra mirada, en nuestra sonrisa, en nuestros actos, en nuestro saber estar. Es calma transmitida. Es alegría de estar vivo. Algo que se refleja desde dentro, que sientes como tuyo y das a los demás, de forma natural, sin esperar nada, de forma sutil, sin querer ser maestro de nadie, sin consejos no pedidos, sin arrogancia, con la humildad de ser humano y la certeza de que todos y cada uno de nosotros/as estamos en el Camino, cada cual en su proceso, en su propia historia.

La Sabiduría es una meta, es valorar la igualdad: nadie es mejor que nadie. Es huir del paternalismo. Es compasión en el sentido propio de la palabra: comprendiendo y amando con pasión cuanto nos rodea y, a su vez, nos influye. Es no querer tener razón, saber que no estás en posesión de la verdad, que tu verdad no tiene por qué ser siempre válida para el otro. Es la constatación de que estamos, todos/as, en esta vida para aprender, para ir, pasito a pasito, realizando todo cambio que nos acerque a nuestra misión, cada cual a la suya.

Es la seguridad de que somos una pieza más en el Engranaje Cósmico, que lo que hacemos influye, a mayor o menor escala, en aquello y aquellos que están a nuestro alrededor; es entender que el resto del engranaje influye en nosotros. Es observar y saber escuchar incluso el Silencio.

La Sabiduría es darse cuenta, cerciorarse de que nuestra visión del mundo no es única. Es un acercamiento a otros modos de sentir la vida. Es llegar a saber, con conciencia, que todas las creencias, en esencia, tienen un punto en común; que cualquier forma de explicar el Mundo tiene su porqué; que la filosofía de cada persona, reconocida o no, puede ser tan válida como la de otra, porque cada una depende de la perspectiva que se adopte, de la parcela de realidad que abarque. Es estar convencido, realmente convencido, de que, siendo todas/os iguales en derechos y deberes, somos bien diferentes, y que cada uno/a (todos los seres del Planeta o de más allá) aportamos nuestro granito de arena; significa que, aun siendo insignificantes en tal Magnitud, nuestra fuerza, nuestra energía, repercute en el resto del Sistema. Cada uno es capaz de contribuir al funcionamiento de nuestro Mundo, lo que supone el respeto por todos y cada uno de los elementos que lo conforman.

La Sabiduría es ser uno con el Cosmos, es un proceso de crecimiento personal, proceso que influye inexorablemente en el crecimiento de descendientes y progenitores, hermanos y amigos, vecinos y desconocidos; un crecimiento que favorece el desarrollo de la humanidad en su conjunto, respetuoso con la Madre Tierra, con el ancho Mar, que nos acerca al Cielo más allá de nuestra vista y que nos lleva hasta las Estrellas, haciéndonos sentir grandes y pequeños a la vez.

Es saber que “somos seres divinos aprendiendo a ser humanos”. Y es, sobre todo, saber que, aun sabiendo lo que es la Sabiduría, nos queda mucho, en esta o en futuras vidas, para llegar a ser sabios.