Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 27 - Verano 2012
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
De los re�ientes e incredibles epissodios acontescidos para orgullo de patriotas Antonio Sala Buades

 

Tremendo desespero en el Reyno de Espanna

a cabsa de un misterio de dura desentranna;

la xente se pregunta, inmersa en la maranna,

si algún día feliç verá cómo se apanna.

 

Suçeden las annadas axenas a la gloria,

estéril e avorrida marchítase la historia,

las crónicas non guardan apenas la memoria

del fecho de goçar con una gran victoria.

 

Pues non se entiende cómo del popular deporte,

por cuitas con los xueces, por pifia o mala sorte,

la esquadra patria siempre aixina se comporte

e pierda los torneos, la fama e hasta el norte.

 

¡Malhayas las derrotas de la llamada Furia!

¿Creyérades que acaben los tiempos de penuria?

¿Veríades el fin de tan patente incuria?...

Entonces alcançamos la veintiuna centuria...

 

Corriendo dos mil ocho, la renovada tropa

assume el desafío en xustas por Europa,

sorprende su estrategia a todo el que se topa

e ante huestes germanas consigue alçar la Copa.

 

Aun nascido en Madrid mentado Aragonés,

el xefe abdica e marcha en plenas loa e preç;

un noble castellano el mando asse después,

al qual por sus façannas el Rey fará marqués.

 

De presto le requieren que al cabo lleve a efeto

empresa aún más audaç, un más enorme reto:

sin escurrir el bulto, valiente e por direto,

haurá de procurarse del mundo su respeto.

 

Las fuerças agotándose, en la última batalla

los siglos nunca vieran pelea tan canalla,

más sangre derramada primero por ganalla,

más pólvora quemada por luego celebralla.

 

Quando non se sabía cómo salir de aquesta

terrible encrucixada, el mariscal Iniesta

se infiltra en el reduto e un golpe firme assesta;

vençido el holandés, consumada la xesta.

 

A xeneral assombro, non queda aquí la cosa:

la fortaleça itálica, otrora correosa,

el nuestro invicto exército la asalta e la destroça,

pues que su primacía discutir nadie osa.

 

Espanna se repone tras de festexos mil

e aguarda con sus armas, eufórica e febril,

al prócsimo combate, acaso más hostil,

que haurá de disputarse en tierras del Brasil.

 

Nada antes, todo ahora, menuda paradoxa;

Olympia non es grata, mas ello non me enoxa;

tan solo pido a gritos me eviten la congoxa

de ver e oír doquiera el alias de La Roxa.