Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 55 - Verano 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Alabanzas de ternura al corazón de la madre Clara Ordiz Orviz

 

 

Sobre tu frente nevada            
la mejilla endurecida,
aliento das a mi vida
dando calor entregada.
En noches de luna alzada
que brillas en mi existencia,
camino con tu experiencia
que en esos ojos presiento,
cruza por el pensamiento
un clamor que se sentencia.
Alimentaron tus venas
sangre en cariño profundo,
luego me trajiste al mundo
suaves manos de azucenas.
En tempestades serenas,
en tu cuerpo acurrucada
encontré una luz trenzada
en olas de mi tristeza,
apoyo así la cabeza
sobre tu frente nevada.
El río de triste llanto
mal a mi vida ha llegado,
cura herida a tu cuidado
en firme clamor de canto.
Muere el inmenso quebranto
flotando la flor erguida,
sangre en el alma encendida
que siempre estás a mi lado,
blanco cabello cansado
la mejilla endurecida.
Paloma feliz, blancura,
vuelas, sostienes mi mano
cual tecla blanca en el piano
sobre la madera pura.
Luces a mi singladura
jardín de alma florida,
rezando quitas herida,
manos suaves y dichosas
cual perfume de las rosas,
aliento das a mi vida.
Altura del pensamiento,
alcanzo triunfante vuelo
encontrando tú el consuelo
armonías en el viento.
Triunfante en el sentimiento               
eres madre desvelada,
sufres tú desconsolada
para derretir las nieves
dando calor entregada.
Más que madre eres amiga;
me defiendes del extraño
que pueda causarme daño
sufriendo de igual fatiga.
Con gracia Dios te bendiga,
en amor así entregada
en el corazón amada,
ojos de mirar risueño
que veías así el sueño
en noches de luna alzada.
Lloro para consolarte,
poder firme de colmena,
al encontrar tú la pena
risueña quiero abrazarte.
Vivo para no perderte,
labios de suave caricia.
¡Madre, tú eres la delicia,
donde la luz es más bellas,
inconfundible estrella
que brillas en mi existencia!
Blanca flor con su perfume
de mi padre enamorada,
tres hijos en tu morada,
llama que no se consume.
De pedir a Dios presume
en sus hijos la existencia
a gritos esa advertencia,
brillo del mundo triunfante,
desde esa vida constante
camino con tu experiencia.
No me resigno al destino;
que llegue la despedida
Culminando la partida.
¡Llévame en ese camino!
Quiero ser peregrino,
música pondré en el viento,
regazo del sentimiento,
que aparte todas las penas,
triunfantes luces estrenas
y en esos ojos presiento.