Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 55 - Verano 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Al mal tiempo, buena cara Maria Sentandreu



España atraviesa un momento difícil y hay un gran porcentaje de jóvenes con titulación universitaria que no tienen acceso al empleo. Tienen formación, sólo les falta una oportunidad para demostrar todo lo que saben hacer y transformar en acciones los conocimientos que han adquirido durante los últimos años.

Escribo, “pienso, luego existo”; pero no encuentro trabajo. Los más valientes intentan quitarle importancia, pero basta con mirar la afluencia de gente en las oficinas del INEM para comprender que no se trata de unos pocos casos aislados, sino que la tendencia es generalizada.

Ahora no importa si eres periodista, médico, maestra, informático, abogado, fontanero, electricista o astronauta. Ya no importa tu nombre ni tu edad ni tu sexo, no importan tus habilidades ni tus manías, no importa quién eres ni de dónde vienes ni adónde vas. ¡Ya da igual todo! Porque el dinero es el nuevo motor de la sociedad y hemos olvidado dónde hemos escondido valores tan importantes como la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la comprensión... No importa que sepas hablar tres idiomas ni que hayas hecho un máster en la universidad puntera al otro lado del mundo, a miles de kilómetros de tu pueblo natal. Sólo importa ser más rico que el vecino, acumular más objetos que el amigo, consumir, porque es la dinámica social del momento.

Estamos viviendo tiempos difíciles, pero aún podemos elegir aquello de poner al mal tiempo buena cara. Me niego a hundirme en la miseria de esas voces encendidas que gritan a los cuatro vientos: «Los jóvenes no tienen futuro». Prefiero vivir el presente, pensar que ahora y aquí puedo ser feliz. Prefiero no perder la esperanza porque, junto al sentido del humor, es lo único que nos queda. Prefiero cambiar la decepción, el enfado, el desencanto, la rabia o la desilusión por una sonrisa llena de luz y confianza. Prefiero latir tras la sombra de la ironía, reír, pensar que pronto vendrán tiempos mejores.

No obstante, pasan los días y la situación no mejora, cinco millones de parados y mientras tanto los recursos disponibles se distribuyen de forma incorrecta.

Como diría una canción de Rosana: «Siempre hubo gente con clase y clases de gente». Los que tienen el poder están sobrevolando ahí arriba en su nube, y los que están abajo están cada día más abajo. Aún tenemos derecho al pataleo y podemos adoptar aquel tópico que dice: «Si no puedes cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo». Hoy podemos gritar que el mundo gira al revés, el mundo se derrumba y aun así lucharemos para encontrar nuestro lugar bajo esta lluvia de contradicciones que es la vida.

Hoy es un buen día para descubrir que es más fácil aceptar una situación que darse golpes contra la pared de la impotencia. Ahora bien, todo el mundo debería preguntarse qué estamos haciendo mal, pues las dificultades crecen mientras la gente se empeña en mantener un estilo de vida insostenible a largo plazo.

Soy joven, tengo energía y aunque no encuentro trabajo encontraré una ilusión, un sueño, un deseo en el que creer y seguir creciendo. Éste es mi antídoto contra la crisis global que está provocando tantas heridas.

Siempre hay manchas negras en el calendario, días malos en los que todo se tuerce o te levantas con el pie izquierdo e intentas sonreír sin conseguirlo.

Entonces hay que ser fuerte, creer en uno mismo y avanzar aunque sea a la pata coja. Si ayer te caíste, hoy descansa y mañana levántate para buscar otro camino, otra manera de alcanzar tu objetivo. ¿Todavía no eres capaz de afrontar la realidad con una carcajada? Créeme, hagas lo que hagas, en este instante vives tu propia vida y nadie debería ahogarte en el corazón las ganas de vivir. No tengas miedo y sonríe, nadie puede hacerlo por ti.