Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 67 - Verano 2022
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
La anorexia: El niño inapetente Francisco P. García López
 

Es una patológica que preocupa o no a los padres de muy diversas formas:

  • El niño puede estar obeso (excedente de peso) y preocupar a la madre, abuela… cuando deja de comer dos días; en estos casos esto puede resultar beneficioso para el niño y los familiares deberían tranquilizarse puesto que en modo alguno peligra la salud de éste, sino todo lo contrario.
  • El niño está en un peso bastante adecuado para su edad. Los familiares deben tranquilizarse si el niño no come durante unos días, pues la evolución natural del niño es con altibajos y lo más probable, es que recupere el apetito por sí solo si la madre no está demasiado obsesionada y presionándolo; no debe prestarle demasiada atención y debe dejar al niño a su aire, pues de lo contrario origina en el subconsciente del niño un sentimiento de rechazo que puede transformar en crónica y patológica una anorexia que en principio era fisiológica y limitada en el tiempo.
  • Los niños con pesopor debajo de lo normal o normal pero bastante por debajo de su peso ideal son niños que no comen y tienen una verdadera anorexia, a la que a veces la madre no concede en ocasiones toda la importancia que tiene, simplemente por desconocimiento de las graves repercusiones que puede tener en todo el organismo (por ej.: podría deteriorarse el sistema inmunológico y favorecer la aparición de infecciones u otras enfermedades secundarias,…)

La anorexia puede ser secundaria a:

  • Enfermedad aguda, pues el niño recibe mucha más atención y muchos más mimos que de costumbre, pudiendo el niño intentar hacerla persistir más allá de la convalecencia.
  • Enfermedad crónica u operación. Son falsas anorexias cuando no existe pérdida del deseo de alimentarse, sino una dificultad mecánica en la succión o deglución (ej. Infecciones bucales, periodo de la dentición, congestión nasal,…)
  • Alteraciones digestivas:
    • Meteorismo (gases)
    • Parásitos intestinales
    • Estreñimiento
  • Enfermedades del aparato respiratorio y cardíacas, que producen cansancio / agotamiento del niño
  • Enfermedades urológicas
  • Enfermedades neurológicas
  • Enfermedades endocrinas
  • Errores nutricionales:
    • Biberones hiperconcentrados o diluidos
    • Alimentos inapropiados
    • Sobrealimentación (Láctea)
    • Dietas monótonas y poco atractivas
    • Mal sabor de algunos alimentos
  • Enfermedades metabólicas
  • Enfermedades hematológicas
  • Perturbaciones ecológicas y ambientales:

Influye el clima, sobre todo en verano: el calor excesivo provoca una disminución de las secreciones digestivas, con lo cual no se estimula el apetito.

También influye el cansancio, por lo que no se debe poner a comer al niño inmediatamente después de realizar ejercicios.

Las anorexias psicógeneas (son “las verdaderas”):

  • El niño forzado: en ningún caso se puede forzar al niño a comer.
  • El niño condicionado: a que le cuenten historias, le hagan teatro, lo alaben o lo recompensen.
  • El niño picotero, que come entre comidas.
  • El niño distraído (ej.: con la televisión)
  • El niño lento, que se aburre por comer tan despacio. Es de gran efectividad la limitación del tiempo de permanencia del plato en la mesa, dejando al niño sin comer si es preciso.
  • El niño saciado.
  • El niño con hidrofilia (que bebe demasiado).
  • El niño que se siente mayor: rechaza toda la comida que no sea igual que la de los mayores
  • El niño que se siente pequeño. (ej.: ante la venida de un nuevo hermano)
  • El niño negativista: dominado por reacciones de oposición (muy frecuentes a los 3 años)
  • El niño castigado que interpreta la comida o algunos alimentos como un castigo.
  • El niño excitadoy el niño triste (enfadado), sujeto a estados emocionales frecuentes (ej.: cuando hay un conflicto familiar, con discusiones de los padres)
  • El niño ausente: carente de efectividad o inmerso en una depresión que puede ser reactiva a acontecimientos vitales de perdida (fallecimiento familiar, fracaso escolar,…)

La realimentación siempre debe hacerse muy poco a poco.

La madre debe tener con su hijo un lenguaje y una actitud firme pero amable.

Deben respetarse el horario de comida y lugar habitual. El niño debe estarse quieto, sin moverse de su sitio y no se debe ir detrás de él con el plato de comida, hay que evitar las discusiones familiares, lo que precisa el niño es paz y cariño.

Si cuando el niño se niega a comer la familia le dedica especial atención, está reforzando el comportamiento rebelde e inadecuado del niño. Debe hacerse todo lo contrario: prestarle atención y “recompensarle” cuando come bien (ej.: darle un pequeño regalo o algo de dinero si es mayorcito)

Es muy favorable el crear un ambiente agradable y estético en la mesa: con comidas variadas y bien presentadas. Y evitando comidas “contrarreloj”. Hace falta mucha serenidad, cariño y tiempo para lucha contra la anorexia y los malos hábitos en la alimentación.

Conflictos a la hora de la comida:

El problema no es que “el niño no come”, sino que sus hábitos a la hora de comer son improcedentes y crean malestar ambiental.

La conducta a seguir en tal caso debe incluir las siguientes sugerencias:

    • Actuar con serenidad. El niño debe aprender que la hora de la comida no es indicio de borrasca ni sinónimo de escandalera. Los padres deben aprender a mostrarse serenos y naturales… precisamente en esos momentos.
    • Hacerle comer en soledad, por ejemplo en la cocina o bien en el comedor pero a horas distintas a lo demás. Si no tiene espectadores no tendrá razón ninguna para realizar una actuación.
    • Ponerle la comida delante y advertirle que se retirarán los platos al paso de un tiempo concreto (20-30 min.) así sin más. Sin gritos ni tensión. Antes bien, con la sonrisa en los labios.
    • Dejarle en soledad el tiempo previsto y retirarle los platos. Hacerlo sin recriminarle nada. Es posible que las primeras veces no haya comido nada o muy poco… pero justamente el acto de comer es una de esas cosas que cuando no se hace, más ganas vienen de hacerlo. Si no come nada en la comida, más hambre tendrá a la hora de cenar.
    • No darle nada entre horas. Ni consentir que otras personas se lo den. Y la hora de la siguiente comida, repetiremos los puntos del 1 al 4. Actuando así el éxito está, salvo rarísimas excepciones, asegurado. Se trata de actuar con serenidad, sin que el niño pueda interpretar la actitud de los padres como un reto. Cuando plantean retos a los niños, ellos siempre acaban ganando de una u otra forma. Si la madre es capaz de actuar con tranquilidad, sin recriminaciones ni sermones, con la sonrisa en los labios, la mayor parte de los niños y niñas comen normalmente al cabo de un tiempo que no excede a los 3 días. Es frecuente que el niño aguante periodos de unas 12 h. sin comer. Rarísimos es el niño que resiste más de 3 días.
    • Recompensarle cuando coma y se porte bien.