Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 72 - Otoño 2023
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
J. R. R. Tolkien: arte y arquitectura en la Comunidad del Anillo Helia de San Nicolás Juárez

Doctora en Arquitectura

 

La capacidad didáctica del cine es de sobra reconocida, sobre todo cuando aborda aspectos que describen la realidad de una determinada época o, en el caso que nos ocupa, de las corrientes arquitectónicas de un determinado periodo histórico.

La obra literaria del británico —nacido en Sudáfrica— J. R. R. Tolkien (1892-1973) resulta extraordinariamente didáctica en lo que se refiere a la arquitectura del siglo XIX. Los textos fantásticos de este original escritor —entre los que se encuentra El Hobbit El Señor de los Anillos— han sido llevados al cine con gran éxito de taquilla en los últimos años por el cineasta Peter Jackson que, junto a su equipo artístico y técnico, resolvió eficazmente la ardua tarea de trasladar los textos de Tolkien al celuloide, recreando los espacios y construcciones descritas en las páginas de sus manuscritos. Estos escenarios, hasta ahora tan sólo imaginados por el lector a partir de los textos de Tolkien, resultan esenciales para el desarrollo de las tramas argumentales de la saga, ya que no sólo localizan de forma precisa un lugar específico dentro de la Tierra Media sino que, a la vez, aportan información sobre la vida de los personajes que allí habitan.

Fotograma de Las dos torres que muestra a Saruman desde la torre de Isengard supervisando la fabricación en serie de orcos modificados Uruk-Hai VS imagen del interior de una fábrica textil durante la 1ª Revolución Industrial (mediados del s. XVII -Inglaterra- hasta 1870)


Por un lado, es posible situar la fortaleza de Isengard, donde bajo la supervisión de Saruman, sus obreros —orcos— fabrican un ejército de iguales modificados (uruk-hai) en un interminable proceso casi mecanizado, recordando a los propios de las fábricas textiles y metalúrgicas del siglo XIX en Inglaterra, donde los empleados eran explotados en largas jornadas laborales extenuantes por un mísero salario —tal vez ni eso en el caso de estos orcos—.  Las tareas mecánicas y repetitivas fueron favorecidas por la división de tareas en los procesos industriales que, junto con los avances tecnológicos, energéticos y organizativos, permitieron la producción en masa de objetos de diversa índole. Estos productos industriales serían posteriormente expuestos en ferias expositivas internacionales como la de Londres de 1853 o la de París de 1889. El valor artesanal de los productos, por tanto, quedaba en detrimento de la capacidad productiva y su consecuente fabricación en masa de productos.

Fotograma de El Señor de los Anillos que muestra a Bilbo y Frodo Bolsón en el interior de su casa en la Comarca Vs interiores y detalle de los vidrios pintados por William Morris en la Red House (1859-1860) proyectada por Philip Webb


Por otro lado, Hobbinton se encuentra en el corazón de la Comarca, una tierra poblada por habitantes que aprecian notablemente el valor por el trabajo artesanal y el tiempo pausado. El uso de materiales de origen natural como la madera prima en la mayoría de las construcciones, cuyos cálidos interiores alternan las estructuras y muebles de madera robustos y tallados, con baldosas cerámicas y multitud de tejidos con motivos vegetales y florales de alfombras y manteles y que recuerdan a los propios del Arts & Crafts inglés. Así, la casa de Bilbo y Frodo Bolsón bien podría entenderse —salvando las distancias y algunos detalles como sus esquinas y espacios redondeados— como la trasposición a la gran pantalla de la Red House (1859-1860) de Philip Webb. Por seguro, tanto su propietario —William Morris— como sus amigos prerrafaelitas habrían aprobado la vivienda de los Bolsón y quizá, incluso, se habrían animado a decorarla con sus tejidos y pinturas, como ya hicieran con la Red House.

Fotogramas de El Señor de los Anillos que muestran el interior de una vivienda élfica Vs interior y detalles decorativos de la Casa Tassel (1893), proyectada por Víctor Horta en Bruselas


Por último, es necesario mencionar Rivendel, la tierra de los elfos, un onírico lugar donde las formas onduladas inspiradas en la naturaleza son las generadoras de los espacios y sus estructuras y que recuerdan a las propias del Art Nouveau. De hecho, sería posible imaginar algunos interiores modernistas como los de la Casa Tassel (1893) de Víctor Horta en el corazón de Rivendel, al igual que fantasear con que algunos gráciles elfos pudieran habitar en el corazón de la famosa casa de Bruselas donde la naturaleza parece haber tomado el control en el diseño de la vivienda llevando sus formas orgánicas y fluidas a sus estructuras y dibujándolas en sus techos, suelos y paredes. Rivendel, por tanto, podría entenderse como la materialización por excelencia del Art Nouveau en la Tierra Media, una capital donde las líneas onduladas inspiradas en la naturaleza no sólo contagian las construcciones, sino que incluso generan los símbolos y accesorios que lucen sus habitantes.

En conclusión, la visualización de las películas El Señor de los Anillos El Hobbit supone una aproximación fiable a algunas de las corrientes arquitectónicas y procesos más importantes que se sucedieron en el siglo XIX, permitiendo al espectador disfrutar de ellas en un mismo marco temporal y territorial: la fantástica Tierra Media que J. R. R. Tolkien nos brindó.