Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 67 - Verano 2022
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Esclafacherre, el último reducto vivo Hilarión Pedauyé Armengol

 

Esclafacherre, el último reducto vivo

Las últimas plantas de esta variedad se refugiaron en el entorno de La Mata. Hace siglos se encontraban en todas las provincias limítrofes con Alicante. Con ellas se hacía siempre vino, porque precisamente su sabor áspero no las hacía del todo palatables; pero cuando se trataba de encontrar un hongo que las fermentara, el cuento cambiaba radicalmente.

Ésta es una variedad de uva perdida, de padres desconocidos. Su pérdida de efectivos, en franca regresión desde hace más de cien años, la abocan a una situación de riesgo de extinción evidente. Se trata de un cultivar antiguo del que se tienen referencias en textos prefiloxéricos. De hecho, sabemos que existió su variante tinta, pero actualmente se encuentra desaparecida, nadie la ha vuelto a ver.

Mapa con las principales zonas donde ha habido intercambios de variedades de vid de forma frecuente y documentada en el aréa vitivinícola de Alicante.

 

Aunque otras variedades minoritarias existentes en la provincia de Alicante presentan una situación similar. La Esclafacherre, además, mantiene un componente exclusivo de esta región vitivinícola. Está en nuestras manos, como sociedad,la conservación de las variedades en riesgo de desaparición. Una cuestión que deberemos afrontar si estamos comprometidos con la protección y conservación del patrimonio varietal que nos ha sido legado.

 

La historia de un rescate

En 2008, gracias a Julio García Soler, de la Estación Experimental Agraria de Elche, se reencuentran algunos pies que son identificados como el «Esclafagerres que se conocía de los textos antiguos». Junto a Eduardo Paredes se realiza una selección masal de los individuos que se pudieron identificar hasta la fecha. Sólo dos años más tarde, se consigue el rescate de los pies y se realiza una plantación experimental. El acuerdo se alcanza y se mantiene un viñedo vivo excepcional cumpliendo con el objetivo principal, disponer de material vivo en caso de necesidad de reposición.

Unos diez años después, las universidades y el equipo liderado por Carmina Gisbert analizan las muestras y deciden enviar los resultados al centro de referencia para las variedades de uva, el Vitis International Diversity Catalogue. Se confirma lo esperado. La variedad es única, diferente a todas las demás encontradas hasta la fecha, se constata la prueba mediante un perfil genético singular que revela su autenticidad.

Recientemente, el máster de viticultura y enología de la UMH ha posibilitado los estudios en profundidad de esta variedad de uva que no había tenido investigaciones específicas hasta el momento, ni ampelográficos (estados de la planta en los diferentes momentos de su ciclo) ni enológicos (no se conocía el perfil sensorial y los compuestos volátiles de sus vinos).

Pero ¿quién es nuestra protagonista?

Foto de la hoja vista por el haz y el racimo. Carlos Jiménez.

 

Su nombre

La Esclafacherre, como la llaman en Torrevieja, es una planta de muchos nombres con una misma raíz. Tiene en su acepción una raíz valenciana, por lo que cabría llamarla Esclafagerres, que viene a significar revientajarros. Pero esa situación de frontera entre el valencianoparlante y el castellanohablante ha supuesto una riqueza lingüística con gran variabilidad geográfica.

Así, la zona valencianoparlante usa Esclafagerre (Alacantí, Vinalopó Mitjà y el Camp de Morvedre) y sus posibles variantes fonéticas Asclafajades (Vall d’Albaida) o Esclafagerra (Baix Vinalopó). Mientras las variaciones castellanas encontradas de Esclafacherre (La Mata-Torrevieja) son el Esclafacharre (Murcia) o Chafacherre (Campo de Cartagena), la Esclafacherris (Alacantí) y el antiguo vocablo Esclafachar, atribuido a los desaparecidos viñedos de la huerta de la vega baja del Segura.

Tabla donde se muestran las variaciones fonéticas del cultivar Esclafacherre-Esclafagerre

 

Único viñedo en el mundo

Así lo titulaba el diario Información en uno de sus interesantes reportajes sobre estas tierras de viña y sal. Lo es por muchas razones, pero sobre todo por su idiosincrasia, que es lo que la hace tan característica. La Mata es un lugar donde el terruño se manifiesta de forma inequívoca. Una de sus singularidades radica en haber constituido un refugio geobotánico que permitió albergar un gran contingente de cultivares que se han podido conservar a día de hoy. Algunas de esas variedades en peligro de extinción fueron plantadas y cuidadas por Eduardo en la parcela de la Redonda de La Mata. Los ejemplares de Esclafacherre y otras minoritarias conforman un viñedo que sigue dando sus frutos a la espera de ser llevados a un lugar merecido. 

En este viñedo se realiza una viticultura respetuosa con el medio, desechando el uso de compuestos químicos de origen sintético. Proyectos como Sopla Levante, que gestiona esta viña de Esclafacherre, se encuentran aplicando nuevos conceptos de agricultura ecológica y de conservación, para gestionar de forma innovadora y poder progresar en las técnicas vitícolas haciéndolas más sostenibles. En este viñedo sólo se realiza un laboreo al año y se permite la poca cobertura vegetal existente en la zona. Se realiza una poda corta con un pulgar por yema en cada brazo, con tres o cuatro brocadas por planta. En cuanto a los tratamientos, sólo se usa azufre en polvo, principalmente para prevenir daños de oídio.

Vista de la parcela experimental, al fondo la laguna de La Mata. Foto: A. Meléndez

 

Esclafacherre es una variedad de vid dura que soporta las condiciones de sequedad y aridez extremas. Le encanta vivir en el secano más rabioso. Pero produce unas uvas equilibradas entre acidez y azúcar que la hace ideal para afrontar situaciones venideras de cambios. Se cultiva en terrenos difíciles, casi paupérrimos, con apenas nutrientes para sobrevivir. Podríamos decir que es una verdadera superviviente.

Mapa. Perfil estratigráfico de las lagunas de La Mata y Torrevieja. (IGME, 2017) 

 

Sus vinos

Hacía casi ciento cincuenta años que no se elaboraba un vino de esta variedad. Su última aparición, conocida como vino monovarietal, se hizo en 1877 en la Exposición Vinícola Nacional, obteniendo una mención de honor. La universidad Miguel Hernández, capacitada en el estudio de este tipo de vinos, ha permitido que se puedan elaborar e investigar científicamente.

La referencia a su vinificación más antigua fue recogida por Lagasca en 1811 como «la más usada para hacer el Aloque junto con la variedad Morrastrell». Es una variedad queposee una gran aptitud enológica para elaborar vinos en el sureste peninsular por su elevada acidez, generando vinos equilibrados, con un contenido de azúcares y ácidos que la hacen buena candidata para la elaboración de blancos. Posteriormente su popularidad y prestigio se fueron degradando.

La principal característica organoléptica del Esclafacherre es la intensidad de sus aromas, definidos por la gran cantidad de terpenos. Éstos son algunos de los responsables del olor a flores (rosa), así como de los cítricos (limón, naranja, mandarina y pomelo) o de frutos tropicales (melón, mango o fruta de la pasión). Todos estos compuestos son característicos de los vinos aromáticos. Posee una composición volátil relativamente compleja, donde destacan los aromas afrutados derivados de la fermentación. En boca se muestra como un vino amplio, graso y con mucho frescor, además de generar sensaciones de volumen. También posee buena longitud y persistencia debido a su buen nivel de acidez.

¿Futuro?

Quién sabe adónde nos llevará..., pero desde luego no es muy halagüeño para nuestra querida Esclafacherre. Incluso hoy, en el único lugar donde podemos encontrar pequeñas plantaciones y algunos pies dispersos, podemos escuchar su mala fama, y por ello, haberse relegado a las mezclas. Pero su desdicha no acaba ahí. Se encuentra sin registro y sin autorización por parte de la Administración competente en la materia como variedad vinificable. En otras palabras, se encuentra perdida; y no sabemos si es posible que supere las doce pruebas de Astérix.  

 

Hilarión Pedauyé Armengol, enólogo y viticultor de La Mata