Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 61 - Invierno 2021
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Las maravillas de los cielos astronómicos de nuestras costas Luis Miguel Gutiérrez Pérez

 

Nebulosa Rosetta (NGC 2244), presente en la constelación del Unicornio Monoceros a 5.000 años luz de la Tierra. La imagen tomada desde Alicante presenta los colores de filtros de hidrógeno, oxigeno III y azufre II que constituyen la denominada coloración Hubble.

 

Gran nebulosa de Orión (M42), situada a 1.250 años luz en la constelación del mismo nombre y fotografiada en el espectro visible por una cámara fotográfica carente de filtros infrarrojos.

 

Quizás una parte de nosotros nos pueda recordar que hubo un tiempo en nuestra niñez en que, al mirar el cielo nocturno desde nuestras playas, viéramos una infinidad de estrellas y la franja blanquecina de la Vía Láctea. Desafortunadamente, y como una consecuencia más del urbanismo sin planificación, hemos perdido esa bella visión que nos conectaba con el universo que nos rodea. Pero las maravillas del cielo están ahí, y en algunos puntos cada vez más escasos de nuestra costa aún puede apuntarse al cielo con telescopios de aficionado y obtener imágenes como las que os presento en este artículo. Así, en el cielo de este invierno sacudido por los ecos de la pandemia, aún podemos fotografiar las preciosas nebulosas de nuestra galaxia como la Rosetta (NGC 2244) o la icónica gran nebulosa de Orión (M42), todas ellas criaderos de estrellas alimentados por gigantescas nubes de hidrógeno molecular.

 

Galaxia de Andrómeda (M31), presente en la constelación del mismo nombre y situada a 2,5 millones de años luz, considerado el objeto visible más lejano de observar a simple vista. La imagen que acumula 2 h. de exposición de luz esta fotografiada en el espectro visible.

 

Más allá de ellas, podemos observar galaxias como la de Andrómeda (M31), la única cuyo núcleo, formado por miles de millones de estrellas, podemos distinguir a ojo en un muy buen cielo astronómico, y por supuesto alejado de la contaminación lumínica de nuestras ciudades. Ésta es nuestra hermana mayor galáctica, pero viene acompañada de un séquito de otras galaxias, como la preciosa del Remolino (M51), que forman nuestro grupo local. Más allá de ellas se extiende un universo infinito que ya sólo puede ser alcanzado por telescopios como el Hubble, capaz de cambiar la concepción de nuestro pequeño mundo como la de un grano de arena perdido en un mar infinito de espacio y tiempo.

 

Galaxia del Remolino (M51), perteneciente al grupo local de galaxias al que pertenecen la Vía Láctea y Andrómeda.  Presente en la constelación Canes Venatici se sitúa a 25 millones de años luz.  En ella observamos como el gran agujero negro de una galaxia devora los brazos espirales de otra adyacente siendo pues un complejo de dos galaxias cercanas. Imagen del visible combinada con filtro de hidrogeno para ver sus nebulosas como puntos rojos.

 

En el cielo de verano, además de poder fotografiar estas maravillas del cielo profundo en las noches cristalinas sin luna, también podemos observar una procesión de los planetas de nuestro sistema solar, fotografiados en su máximo esplendor cuando se encuentran en la máxima cercanía a nuestro planeta (oposición planetaria). Sirva de ejemplo la imagen de Júpiter, el más brillante de ellos en general, siempre acompañado de Saturno y cuya conjunción reciente fue histórica, no situándose tan cerca desde la Edad Media. Con una distancia de estos planetas aparece Marte, más tardíamente en las noches de verano. El planeta rojo alcanzó este año su máxima proximidad a la Tierra de los últimos años, llegando a producir una ocultación maravillosa detrás de nuestra luna. Al inicio del día o al atardecer es cuando se hace muy visible el brillante lucero del alba, nuestro compañero Venus, rocoso como nuestra querida Tierra, pero sobrecalentado a cientos de grados por un efecto invernadero desbocado, advirtiéndonos pues sobre la delicadeza de nuestro mundo maltratado por los excesos de un crecimiento industrial insostenible.

 

Júpiter y su luna Io.  Fotografiados con un telescopio de gran aumento Celestron C8 propio de estudios planetarios y desde el área urbana de Alicante. Considerado el gigante planetario del sistema solar este planeta gaseoso se sitúa a unos 600 millones de kms de la Tierra.

 

Espero que estas imágenes os permitan pensar en lo que perdemos cuando sobreiluminamos los paseos y calles de nuestras costas, y en Torrevieja esto es muy patente. Estos excesos lumínicos son fácilmente corregidos con la utilización de luces led amarillas correctamente proyectadas hacia el suelo, que cumplen con estándares de respeto a la calidad del cielo nocturno. Tenemos mucho que aprender de lugares como las islas Canarias, donde leyes de protección del cielo nocturno han permitido no sólo poder disfrutar de cielos de ensueño, sino además desarrollar un turismo astronómico que busca revivir la maravillosa experiencia de mirar un cielo infinitamente estrellado, y que históricamente acompañó los sueños de nuestros antepasados.

Conjunción Júpiter-Saturno fotografiada recientemente y considerada una de las efemérides planetarias más excepcionales pues su distancia aparente es la menor desde finales de la Edad Media.

 

Ocultamiento de Marte por la luna ocurrida en el año 2020.  Siendo relativamente frecuente las conjunciones (cercanía entre planetas) son mucho más escasas las ocultaciones en las que un planeta o en este caso un satélite como la luna oculta a otro objeto del cielo.  La foto muestra los denominados colores minerales de la luna reflejando composiciones de la superficie lunar.