Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 61 - Invierno 2021
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Cuatro microrrelatos Miguel PĂ©rez Gracia

 

El sonido de la costumbre

Mientras chirrían tus arrugadas costuras de bronce cada vez que afino el sibemol, dejo que tu metálica armonía comience a retumbar en la pequeña plaza. Como cada martes, comienzo con algo parecido al Yesterday de los Beatles. Bajo esta mañana de enero, siento cómo recalan gotas de lluvia por mi bufanda. Pero ni el frío ni la escarcha conseguirán ahogarnos. Hasta el viejo Pancho, aunque gima quejosamente al escuchar tus oxidadas notas, terminó por acostumbrarse a tu cotidiana estridencia. Mejor así, ya que no te cambiaría ni por la mejor trompeta del mercado, ni a él por ningún otro Labrador-guía.


Selección natural

¡Para que luego digan que los monstruos somos nosotros y nos tilden de crueles explotadores! Durante estos diez años como responsable de personal en esta Compañía, jamás afronté un proceso de selección tan complicado. Todo iba bien hasta la tarde de ayer, al recibir en mi despacho a los dos finalistas para el puesto de oficial en fábrica. Tan sólo debían argumentar hasta dónde estarían dispuestos a llegar para conseguir el puesto en lugar de su oponente.

Aún quedan restos de sangre del primer candidato sobre la silla y mañana se remitirá carta oficial de pésame a sus familiares. El segundo, por cierto, se llama Alberto. Se incorpora el próximo lunes.


Tercera dimensión

Era lo único que podíamos hacer por él, dadas las circunstancias: quitarle las gafas y los auriculares lentamente, reclinar el respaldo de su silla Gamer y taparlo con su mantita de los Power Ranger, por si cogía frío. Así, aunque pocas horas, podría descansar.

Esta mañana, cuando mi hijo y yo entramos al despacho para despertarlo, sólo vimos la mantita arrugada sobre la silla. No estaba en la cocina ni en el baño. Aún con el susto en el cuerpo, se escuchó un doble zumbido. El notificador del portátil mostraba cien mensajes de entrada no leídos, todos del mismo remitente y con el mismo texto: «¿Dónde están mis gafas?».


Diciembre

El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están en la casa. Las del ventanuco, desvencijadas, se abren y cierran al compás de intermitentes rachas de viento. Las desprendidas del limonero son más silenciosas, y danzan alegremente formando remolinos infinitos en el patio interior. Pero la del mes de noviembre es la más cruel, y siempre le estalla a él mientras se arruga entre sus temblorosas manos, haciéndole recordar aquellas navidades con niños correteando por el salón. Tras frotarse los ojos, vuelve con ella y la ayuda a recordar a quienes van apareciendo conforme resuenan, al ir pasando las del viejo álbum familiar.