Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 61 - Invierno 2021
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
La ideologĂ­a como ariete Rafa Caricio

 

Hay personas que no tienen más tema de conversación que sus ideas políticas, sin importarles si la persona que las escucha tiene o no las mismas ideas; si se sienten molestas por no estar de acuerdo con lo que dicen o si prefieren cambiar de tema porque no les gusta hablar de política. Son personas a las que no importa crear tensión o malestar entre ellas y quienes les escuchan, porque piensan que sus opiniones van a misa y no se puede alegar nada contra ellas.

No comprenden que esta actitud es muy perjudicial a la hora de conservar una relación de amistad, por lo que he pensado plantearme esta cuestión.

En democracia, ¿es posible la amistad entre personas de ideologías distintas? Pienso que sí, siempre que no las utilicemos como escudo frente a los que no piensan como nosotros, ni las usemos como maza para derribar las opiniones y el modo de entender las cosas de aquéllos que no comulgan con nuestra propia ideología.

Bastantes veces hemos escuchado o leído que entre amigos es de mala educación discutir de política. Por algo será. A mi modo de entender esto, una discusión sobre política entre amigos es una guerra perdida de antemano por ambas partes. Nadie va a convencer a nadie y a lo más que se puede llegar es a la ruptura de la amistad. Nuestra ideología es hermosa para nosotros, pero las ideologías ajenas también son hermosas para ellos. Creo sinceramente que nuestra ideología debe servir para hacernos sentir bien con nosotros mismos, pero no para utilizarla como ariete contra todo el que disienta de nuestras ideas políticas. Quien así actúa, flaco favor hace a su propia ideología.

¿Existe alguna ideología que posea la verdad absoluta?, ¿que no genere nunca injusticias?, ¿que dé escrupulosamente a cada uno según sus méritos?, ¿que nos haga felices a todos? Estoy convencido de que este tipo de ideología no existe, que en realidad, nuestra ideología somos nosotros mismos y sólo nuestro ego las eleva al carácter de únicas y verdaderas. Son muchas las opiniones distintas,  muchos los puntos de vista diferentes, y frente a eso sólo son válidos la tolerancia, el respeto y la buena educación, que en mi opinión constituyen el pedestal de la amistad entre personas de ideologías distintas.

Sí, es perfectamente posible la amistad entre estas dos personas, siempre que no las empujemos violentamente la una contra la otra.