Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 55 - Verano 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Contribución a la historia de Punta Prima Juan Antonio Pujol Fructuoso

 

Contribución a la historia del Cuartel de Carabineros y Batería Antiaérea de Punta Prima (Torrevieja-Orihuela): del siglo XIX a los albores del siglo XXI

 

A mi tatarabuelo Juan Pujol Ramón, que fue guarda del Resguardo de las Salinas de Torrevieja en el siglo XIX

 

En Punta Prima se estableció en 1955 la división entre los términos municipales de Orihuela y Torrevieja, en un paraje que por aquellos años se caracterizaba por los cultivos de secano herbáceo junto al mar. Diez años después, en 1965, se aprobó en esta zona uno de los planeamientos urbanísticos más antiguos de Torrevieja, el Plan Parcial 1B «Punta Prima», que posteriormente sería modificado en 1983, incorporado al PGOU de 1986 y afectado por la denominada «libertad tipológica» de 2008, que permite la construcción de edificios de más de 4 plantas de altura.

En la parcela 8 y colindantes del Plan Parcial 1B «Punta Prima» que aún no se han desarrollado, se sitúan un refugio antiaéreo militar y una serie de ruinas del antiguo Cuartel de Carabineros y de la Casa-cuartel de la Batería Antiaérea que estuvo habilitada durante la Guerra Civil. Ello propició que en 2017 el Ayuntamiento de Torrevieja condicionara la aprobación del Proyecto de Reforma Interior a la realización de un estudio arqueológico de todos elementos existentes, con la intención de salvaguardarlos y evitar su desaparición. La mercantil promotora encargó dicho estudio a Alebus Patrimonio Histórico, S. L., que, con la participación de ARN Arquitectos, redactó la Memoria(1) de la excavación arqueológica que fue presentada en 2018, y cuya tramitación continúa ante la Dirección Territorial de Cultura y Deporte de la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte.

Durante el planteamiento de la excavación arqueológica, tuve ocasión de reunirme sobre el terreno con el arqueólogo-director, Eduardo López Seguí, con el que compartí la información de que disponía sobre la historia del lugar y que había ido reuniendo al cabo de los años. El presente artículo trata de poner en orden lo que he ido recopilando en bibliografía especializada, artículos de prensa histórica, cartografía histórica, análisis de fotografías aéreas de diferentes vuelos y, sobre todo, de la consulta de fuentes orales, pues todavía son muchas las personas que conocieron las diferentes edificaciones allí existentes y que han aportado datos de gran valor, como Justo Montesinos Ruiz el Gato o Antonio Fructuoso Ballester el Monra.

La búsqueda de datos históricos (tanto documentales como orales) y, sobre todo, la actuación arqueológica continúan abiertas, por lo que es probable que en los próximos años podamos profundizar en el conocimiento histórico de las instalaciones militares de este lugar, o matizar alguna de las hipótesis de trabajo que se han planteado al analizar toda la información disponible.

El presente artículo también pretende ser un homenaje a todos los carabineros que sirvieron en Torrevieja y alrededores hasta 1940 y posteriormente como «especialistas» de la Guardia Civil, con la certeza de que muchos antepasados de los torrevejenses actuales prestaron servicio en aquel Cuerpo de Carabineros, del que todavía quedan muchas cosas por contar...

Figura 1. Conjunto arqueológico de Punta Prima: 1: Cuartel de Carabineros [a: acceso principal, b: acceso trasero, c y d ubicación del acceso a las pequeñas terrazas que para labores de vigilancia se situaban en la cubierta a dos aguas de teja árabe]; 2f: Aljibe de bóveda elevada sobre el terreno; 2g: Aljibe de cañón prácticamente enrasado con el terreno [h: decantador cuadrado, i: decantador circular, que surtían de aguas a ambos aljibes]; 4: Casa-cuartel de la Batería Antiaérea que se estableció en Punta Prima desde 1930 [m: acceso principal, k: acceso secundario].

 

¿Quiénes fueron y cómo surge el Cuerpo de Carabineros?

Desde finales del siglo XVII, los arrendatarios de las rentas reales crearon rondas de paisanos armados y a caballo con el fin de reprimir el contrabando, existiendo tantas como arrendatarios había de rentas y tributos. A partir de 1749, en que la Real Hacienda empieza a administrar las rentas, las rondas se unificaron, pasaron a depender del Estado y constituyeron los denominados Resguardos de Rentas. Siguió habiendo tantos resguardos como rentas hasta que, por Real Orden de 5 de diciembre de 1779, se unifican en el Resguardo General de Rentas, si bien siguió existiendo el Resguardo Marítimo.

En el año 1815, el Resguardo de la Real Hacienda en la provincia de Alicante lo componían unas 230 personas. Dicho Resguardo provincial estaba organizado en una Comandancia en la capital y luego diferentes partidas (casco urbano, resguardo de mar, costa de poniente y de levante y diferentes rondas fijas y «volantes» a lo largo de toda la costa de la provincia). En lo concerniente a Torrevieja, por ejemplo, el Resguardo de la Real Hacienda se organizaba de la siguiente manera(2) (entre paréntesis, los sueldos que percibían):

—Existía un Resguardo exclusivo y fijo de dependientes de las Salinas de La Mata y Torrevieja, compuesto por un guarda mayor a caballo (4.765 reales), un teniente a caballo (4.105 reales) y nueve guardas de a pie (2.007 reales y medio cada uno).

—Además, también existía una ronda fija que cubría la costa de Torrevieja y Guardamar, formada por dos cabos, Miguel Claramunt y Miguel Padina (4.400 reales cada uno); dos tenientes (3.300 reales cada uno), un escribano, José Más (3.300 reales), y doce dependientes o guardas (2.000 reales cada uno).

—Y una ronda volante que también cubría Torrevieja y Guardamar, compuesta por un teniente con honores de cabo, Manuel Martínez (3.300 reales); dos tenientes, uno de ellos José Cabello (3.300     reales cada uno); y quince dependientes o guardas (2.190 reales cada uno).

Frecuentemente los empleados del Resguardo de las Salinas debían ser auxiliados por los compañeros de la capital de provincia e incluso por el Ejército, como ocurrió en agosto de 1867(3), cuando una noche…

se dirigió a las salinas de Torrevieja un grupo formidable compuesto de hombres, niños y mujeres, que algunos hacen ascender al número de 2.000, con el objeto de extraer sal de aquel establecimiento. En vista de tan inusitada agresión, se dio parte a las autoridades de esta capital [Alicante]; pero según parece, al llegar a aquel punto la fuerza pública, encargada de dispersar a los extractores, solo halló el cadáver de un paisano, que según se dice fué muerto por los empleados del resguardo, notándose una gran merma de sal en los depósitos.

Debido a estos altercados cada vez más frecuentes, la Real Hacienda acabó planteándose la necesidad de un cuerpo militar permanente dedicado a la persecución del contrabando, en continuo aumento en toda la provincia, especialmente en la zona costera, y a prevenir el robo de las rentas estancadas, en el caso de Torrevieja, la sal. Es así como en 1820 se organizó militarmente un Resguardo para Costas y Fronteras, pero con corta vida, ya que fue disuelto en 1823.

Por Real Decreto de 9 de Marzo de 1829 fue fundado el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras, completado por un Resguardo civil que ejercía en el interior. En los años siguientes se suceden las reorganizaciones y cambios de nombre. En 1833 se funden los resguardos militar y civil en el Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda, cuyos miembros pierden el carácter militar y pasan a ser empleados del Ministerio de Hacienda. En 1837 se militariza de nuevo en cuanto a la organización y la disciplina, pero el Cuerpo, que entonces pasó a llamarse de Carabineros de la Hacienda Pública, siguió formado por paisanos y dependiendo del Ministerio de Hacienda, alcanzando en 1.840 el contingente de 11.000 hombres.

Figura 2: Uniformidad del Real Cuerpo de Carabineros de España

 

En 1839(4), el Resguardo de las Salinas de Torrevieja estaba formado (entre paréntesis el sueldo que percibían) por: el guarda mayor Rodrigo Camino (4.000 reales), el teniente Francisco Talavera (3.500 reales), doce dependientes o guardas de a pie (2.000 reales cada uno) y seis dependientes o guardas a caballo (3.500 reales cada uno).

En 1842 se encomendó al mariscal de campo Martín José de Iriarte la reorganización militar del ahora denominado Cuerpo de Carabineros del Reino, que según se puede leer en el Decreto de 6 de agosto de 1842 se creó...

para la seguridad y vigilancia de las Costas y Fronteras y para hacer más activa la guerra al contrabando en toda la Península, prevenir sus invasiones y reprimir los contrabandistas, afianzando la protección y fomento de la industria nacional conforme a las leyes de Aduanas.

Finalmente, por decreto de 15 de mayo de 1848, el Cuerpo de Carabineros se integró en el Ejército y pasó definitivamente a depender del Ministerio de Guerra en cuanto a organización, régimen y disciplina, y del Ministerio de Hacienda para las particularidades del servicio y la percepción de haberes.

A modo de curiosidad, respecto a los que prestaban servicio de Resguardo Fiscal en la mar, fue en el escalafón general de 1854 cuando se detalló por primera vez el estado de la fuerza de cabos y carabineros de Marina, siendo hasta entonces mencionados como marineros del Resguardo de Puertos. En el de 1857 ya se les cita como cabos y carabineros de mar, y en el del año siguiente se detalla incluso su uniformidad.

Todavía hubo un nuevo cambio de nombre en 1931, cuando pasaron a denominarse Cuerpo de Carabineros de la República. La Dirección General del Cuerpo de Carabineros se hallaba en Madrid, formando parte de la Administración central del Ejército, y la fuerza del instituto se dividía en Comandancias que tomaban el nombre de la provincia donde servían.

 

¿Cuándo llegan los Carabineros a Torrevieja?

En cierto modo, estuvieron antes de que se crearan oficialmente... Como los carabineros fueron la evolución natural de los antiguos Resguardos de Rentas (y también de Puertos, como se ha visto), su presencia en Torrevieja puede establecerse en el mismo momento en que se creó el Cuerpo de Carabineros en 1829.

Otra cuestión no baladí sería cuándo la ciudadanía comenzó a reconocerlos y nombrarlos como carabineros... Y es que durante los primeros años, claramente por costumbre (y tal vez por cuestiones de que los uniformes no eran todos iguales aun perteneciendo al mismo Cuerpo de Carabineros), los ciudadanos seguían nombrándolos, sobre todo a los vigilantes de las Salinas, como dependientes o resguardos de Rentas (estando ya integrados en los carabineros). El hecho ya comentado anteriormente de que los carabineros dependieran tanto del Ministerio de la Guerra (en cuanto a organización, régimen y disciplina) como del Ministerio de Hacienda (para las particularidades del servicio y la percepción de haberes) no ayudó precisamente a clarificar la cuestión. De esta forma, hasta prácticamente finalizar el siglo XIX, se pueden encontrar ambos términos de carabineros y resguardos de Rentas (cuando ya eran lo mismo) en reales decretos, documentos oficiales y, por supuesto, en la prensa. Ahí van algunos ejemplos:

(Un inciso previo: algo similar ocurrió con la disolución del Cuerpo de Carabineros en 1940 y la integración de sus componentes en la Guardia Civil: estos guardias civiles «especialistas fiscales» tenían uniforme ligeramente diferente al resto de guardias civiles, y continuaron siendo conocidos y nombrados por la ciudadanía como «carabineros» durante algunos años).

Una de las primeras ocasiones en las que se constata la presencia de los ya carabineros en Torrevieja es en la «Real Orden de 30 de septiembre de 1836, comunicada por el ministerio de Hacienda al de la Gobernación para que no se admita en los presidios a los jóvenes que no hayan cumplido 17 años». Esta norma legal trató de erradicar la arraigada costumbre de enviar a presidio todos los inviernos a los hijos que no podían ser mantenidos por sus padres, de muy bajos recursos económicos, y vecinos de los pueblos y caseríos de alrededor de las Salinas de Torrevieja. ¿El delito?: supuestas pequeñas extracciones de sal realizadas por los muchachos, aunque en la mayoría de las ocasiones lo que existía realmente eran «manejos acordados previamente con los carabineros» que vigilaban las Salinas y los padres de los menores.

Figura 3. Carabineros de Torrevieja (siglo XX): Teniente José Arias Garin (izquierda) y carabinero José Lorenzo Sánchez (derecha)

 

En 1843 (un año después de su conversión en Carabineros del Reino) se sabe de la presencia en el cuartel de Torrevieja del capitán de Carabineros Juan Martín Arranz, sobrino del ilustre guerrillero y héroe de la Guerra de la Independencia Española Juan Martín Diez el Empecinado. Por cierto, que estando destinado como oficial en Torrevieja se vio acometido por una turba de paisanos armados con objeto de quitarle una de las muchas aprehensiones de contrabando que se hacían por aquellos años en la costa. El capitán Arranz incluso tuvo que disparar un tiro de trabuco, mientras que a consecuencia del incidente resultó herido de piedra en un brazo(5 y 6).

Además del ya mencionado altercado de agosto de 1867, en el que al menos resultó muerto por parte de los empleados del Resguardo una de las personas que robaban sal en Torrevieja, también en agosto pero de 1882, hubo cierta alarma en los labradores de Elche y Santa Pola al contemplar cómo atravesaba sus tierras en dirección a Torrevieja una pequeña fuerza armada que no pudieron identificar, por lo que dieron aviso a la autoridad. Realmente se trataba de un nuevo destacamento del Resguardo de las Salinas de Torrevieja portando la nueva uniformidad y que se dirigía a su destino(7).

La Subsecretaría del Ministerio de Hacienda, en abril de 1894(8 y 9), nombró cabo del Resguardo de las Salinas de Torrevieja a Mariano Bañuls, siendo cesado el 3 de julio de ese mismo año y sustituido por Román Lozano. También causaron ceses como dependientes del Resguardo de las Salinas en octubre de 1895(10) Juan Noales, Agustín Ferrándiz y Pedro Hernández.

A principios de julio de 1870(11 y 12), tuvo lugar en las Salinas de Torrevieja...

un combate entre los guardas salineros [léase Resguardo o Carabineros de las Salinas de Torrevieja], en poco número, y un enjambre de rateros y merodeadores [cifrados en unos mil] que se presentaron en aquel lugar dispuestos a limpiar aquellas vastas lagunas. El Resguardo fue auxiliado por muchos vecinos armados, y tuvieron que desalojar a la bayoneta y hacer una gran batida a los mal aconsejados salineros [se refiere irónicamente como «mal aconsejados salineros» a los asaltantes]. Ha salido tropa de Alicante para las Salinas, sin embargo de haberse restablecido ya la calma y seguridad en ellas.

Por la importancia del episodio, fue informado el Ministro de Hacienda mediante telegrama por parte del Gobernador de Alicante.


¿Y qué sabemos del Cuartel de Carabineros de Punta Prima?

Durante el tercio inicial del siglo XIX, la costa de la por entonces Gobernación de Orihuela todavía estaba bastante despoblada, y dotar de vigilancia a todo el sector marítimo implicaba la construcción de cuarteles litorales, además de la fuerza principal establecida en Torrevieja. Hay que tener en cuenta que los desplazamientos en aquellos años se realizaban a caballo o a pie, y acudir a puntos lejanos implicaba un tiempo precioso para los malhechores y contrabandistas. Así fue como se construyeron los cuarteles de Carabineros de Punta Prima y Cabo Roig (este último, en la actualidad sede del destacamento «Teniente Morejón» del Ejército de Tierra). Si fue cuando se creó el Cuerpo de Carabineros en 1829 o fecha posterior no se sabe con certeza (o incluso si los edificios o algunos de ellos pudieran haber estado construido con anterioridad).


Figura 4. Detalle del plano de la rada de Torrevieja de 1883 donde aparecen dos edificios formando parte del Cuartel de Carabineros de Punta Prima

 

Lo que sí es seguro es que en 1881 fue reflejado en el levantamiento realizado por la Comisión hidrográfica al mando del capitán de fragata Rafael Pardo Figueroa, y que se publicaría en 1883 como «Plano de la Rada de Torrevieja a escala 1:13.500» de la serie de cartas náuticas nacionales(13). En este plano cartográfico, el Cuartel de Carabineros aparece grafiado con dos edificios: uno alargado y orientado en el eje N-S (que en lo sucesivo será considerado el edificio principal del cuartel) y otro más pequeño situado a occidente del anterior y, dato muy importante como veremos posteriormente, no adosado al edificio mayor.

Son muchas las personas que en Torrevieja aún recuerdan el aspecto interno y externo del edificio principal del Cuartel de Carabineros de Punta Prima. Se trataba de un edificio alargado con orientación NNO-SSE de unos 25 m de longitud y 9 m de anchura. La entrada principal se situaba a levante, mirando al mar, disponiendo otra entrada en la parte posterior orientada a poniente, donde se situaba el aljibe. Su interior estaba dividido en una oficina a la derecha de la entrada principal —al menos allí estuvo en los años 50 del siglo XX (Antonio Fructuoso com. pers.)— y diferentes habitaciones con suelo de baldosa hidráulica. La cubierta era de dos aguas y teja árabe, si bien disponía de dos plataformas a modo de pequeña terraza de no más de 2 m2 en las esquinas norte y sur del edificio (véase figura 1, letras c y d). A estas estructuras se accedía desde el interior de las habitaciones por una escala realizada con peldaños metálicos directamente instalados en el muro, y al parecer cumplía funciones de vigilancia (Justo Montesinos com. pers.). La fachada del cuartel no disponía de rótulo alguno ni del escudo del Cuerpo.

Los carabineros residían de forma permanente en este Cuartel de Punta Prima, por ello la existencia de un gran aljibe (planta casi cuadrada de 5’80 x 5’50 m, con bóveda elevada sobre el terreno, por lo que se puede ver en las diferentes fotografías aéreas estudiadas) para la recogida del agua de lluvia mediante escorrentía del terreno, y de un lavadero a modo de porche abierto con cubierta de teja árabe y pilas de piedra en su interior, que se localizaba a unos 20 m al oeste del Cuartel, junto al cantil rocoso (Justo Montesinos com. pers.). Era habitual que las mujeres de los caseríos de los alrededores desempeñaran diferentes tareas domésticas, como el lavado de la ropa o la limpieza (por ejemplo, está documentado el desempeño de estas labores en el Cuartel de Carabineros de Cabo Roig en el siglo XX (Carmen Ballester, com. pers.).

Figura 5. Casa-cuartel de Carabineros de Alfaz del Pi (1829), probablemente muy similar al Cuartel de Carabineros de Punta Prima.

 

La vida de los carabineros no era fácil, y mucho menos en cuarteles como el de Punta Prima: servicios penosos por las costas y playas aisladas y alejadas de los núcleos de población, muy poco reconocimiento institucional y el riesgo cierto de enfrentamiento armado que suponía el desempeño de sus funciones. Hay que tener en cuenta que en aquellos años de gran penuria económica, el contrabando era una de las principales formas de subsistencia en las costas españolas. Muchas familias tenían su única fuente de ingresos en esta actividad ilícita, principalmente centrada en el contrabando de tabaco, pero también de otros géneros (café, telas, bebidas, etc.). No era raro que los desembarcos tuvieran lugar por parte de pequeños grupos de hombres armados, por lo que los enfrentamientos con armas de fuego entre contrabandistas y carabineros estaban a la orden del día.

El hecho de que buena parte de los carabineros destinados en Torrevieja e inmediaciones procedieran de otras partes de la geografía, incluso de provincias del interior peninsular, motivaba las continuas peticiones de permutas con el fin de aproximarse lo máximo posible a sus provincias de origen, aunque también tuvieron lugar gran multitud de matrimonios con muchachas torrevejenses y, por lo general, su establecimiento definitivo en la zona, contribuyendo al incremento poblacional de aquellos pequeños pueblos como era Torrevieja.

Al respecto de las permutas, y sólo referidas al personal residente destinado en el cuartel de Punta Prima, en diciembre de 1886(14) solicitó permuta el carabinero Bautista Roig Sillés, con residencia en Punta Prima, con otro de las comandancias de Granada, Almería, Murcia, Valencia o Castellón; enmarzo de 1887(15) deseaba permutas el carabinero de segunda clase Francisco Domínguez Rodríguez con otro de las provincias de Granada, Almería o Murcia, prefiriendo la primera; y el cabo primero Luis Silva García, con otro de las de Salamanca, Zamora, Asturias, Santander o las cuatro de Galicia.

Pero también cabe destacar la importante labor que prestaban los carabineros que vigilaban las costas en salvamentos y rescates marítimos. Durante la noche del 28 de marzo de 1868(16), un bergantín prusiano que había zarpado de Torrevieja embarrancó en las playas de Punta Prima, quedando totalmente destrozado. Fueron los carabineros de la zona los que prestaron auxilio a la tripulación, compuesta por nueve marineros y el capitán, que lograron abandonar el barco y regresar a Torrevieja. En la playa quedaron sin embargo los carabineros, con el fin de recoger cuantos objetos del naufragio arrojara el mar sobre la costa.

Esta labor de patrulla del litoral implicaba muchas veces el hallazgo de objetos procedentes de los barcos que navegaban por la zona. El 21 de diciembre de 1897(17) se publicó que la fuerza de carabineros del puesto de Punta Prima halló en la playa los siguientes efectos: un bocoy con un poco de vino con las marcas en un solo fondo de J. E. H.; un bocoy vacío, con las marcas en un fondo VM y en el otro fondo VM221; y un bocoy con dos tercios de vino con las marcas CALIBET-MEZEPA I. B., lo mismo en un fondo que en otro. Los que se consideraran los dueños legítimos de estos bocoyes o barriles de gran tamaño, por lo general de vino, pudieron posteriormente reclamarlos, dentro del término de un mes, al comandante general del Departamento de Cartagena, en un procedimiento que debió ser habitual para este tipo de hallazgos y por lo cual se solían publicar en la prensa tales noticias.

En ocasiones, la presencia de los carabineros también suponía llevar el orden público a aquellos, por entonces, solitarios parajes costeros, por donde solían transitar gente de paso, viajeros, comerciantes y también los pocos vecinos de las casas de campo dispersas por el territorio. Providencial fue la actuación de una de las parejas de carabineros que prestaban servicio en las inmediaciones de Punta Prima el 11 de junio de 1891(18), pues lograron evitar que «el sujeto llamado Salvador Sanquilla, natural de Orihuela, violara el pudor de una niña de corta edad». Al día siguiente, por la mañana, el malhechor fue conducido por la Guardia Civil hasta la ciudad de Orihuela, donde fue puesto a disposición del juzgado instructor, que se hizo cargo de aquellos deplorables hechos.

Pero la naturaleza humana también mostró su faceta más deleznable en el puesto de carabineros de Punta Prima, y además, tuvo que ser en una fecha tan señalada como la nochebuena de 1896. Al anochecer de aquel 24 de diciembre, el carabinero Federico Ortiz Pastor fue muerto de un tiro por uno de sus compañeros, poco después de haberse realizado el sorteo para los servicios de aquel día. Del Consejo de Guerra celebrado en Alicante con motivo de tal crimen, se dio cumplida noticia en el periódico murciano Las Provincias de Levante de fecha 2 de mayo de 1897. Por su interés, transcribo literalmente:

Esta mañana a las doce se ha celebrado en la Comandancia de Carabineros, un consejo de guerra ordinario para ver y fallar la causa instruida contra el carabinero de esa provincia Antonio Romera Rodríguez, acusado del delito de asesinato.

Ha presidido el tribunal el Coronel Subinspector D. José Naneti, habiendo asistido como vocales los Capitanes de Carabineros D. Salvador Vilaplana y D. Ildefonso Gallego, los del regimiento de la Princesa D. Antonio Montero, D. Justo Ríos y D. Juan Godoy y el de la zona D. Joaquín Cenet.

El hecho, origen del proceso, ocurrió al anochecer del 24 de Diciembre último, en el puesto “Punta Prima” cerca de Torrevieja, al salir del sorteo del servicio, el procesado Romera y el interfecto Federico Orozco Pastor, apareciendo envueltos en el misterio los detalles del crimen.

El juez instructor de la causa Capitán D. Juan Segura ha dado lectura al sumario, habiendo declarado después el procesado Antonio Romera, varios carabineros que se hallaban en el punto donde ocurrió el hecho, y los péritos médicos y armeros.

Después de practicadas las pruebas, el fiscal teniendo auditor Sr. Valero de Palma ha dado lectura a su informe considerando el hecho como asesinato con la circunstancia agravante de haber sido cometido en actos del servicio.

El Sr. Valero de Palma, terminó su razonado y elocuente informe, pidiendo para el procesado la pena de muerte y 2.000 pesetas de indemnización.

A las cuatro y media ha terminado el Consejo.

El tribunal se ha reunido en sesión secreta para dictar sentencia.

Esta no será conocida hasta que no la aprueba el Capitán general de esta región.

Y entre estos y otros muchos servicios, como la contribución a la extinción del incendio que se produjo el día 3 de marzo de 1903(19), en una casa situada entre los puestos de carabineros de Cabo Roig y Punta Prima (y en el que intervino el sargento Gabriel Pérez Font y fuerzas a sus órdenes), fue transcurriendo la historia de los carabineros de Punta Prima hasta las primeras décadas del siglo XX, en el que este cuartel iba a iniciar una nueva etapa de su historia.


¿Qué relación hubo entre el Cuartel de Carabineros de Punta Prima y las Bases Aéreas del Mar Menor?

Cartagena, desde su fundación histórica en el año 229 antes de Cristo, fue ininterrumpidamente Base Naval y lo continuó siendo al ser elegida, en 1913, para convertirse en la gran Base Naval de España en el Mediterráneo, cuando ya se vislumbraba el inicio de la I Guerra Mundial. Entre las muchas actuaciones que debieron realizarse para la reactivación de Cartagena como gran Base Naval, destaca la necesidad de proceder al artillado de toda la costa inmediata.

La aparición y desarrollo de los grandes barcos de guerra acorazados y de sus cada vez más potentes piezas artilleras de abordo (con alcances superiores a 20 km y que llegarían a los 30 km durante la I Guerra Mundial), hicieron que la protección que hasta entonces tenía la Base Naval quedara totalmente obsoleta. La nueva situación geoestratégica que se vislumbraba mostraba la necesidad de una defensa encaminada a «alejar el temor de desembarcos enemigos e impedir la proximidad a las Bases Navales de las Escuadras contrarias, de forma que no les fuese posible batirlas por los fuegos de la artillería embarcada, permitiendo así la entrada y salida de las Unidades navales propias con la máxima protección, quedando al mismo tipo a cubierto el Arsenal, talleres, alojamientos y barcos que se encontrasen en sus Bases»(20).

Ya en el Plan Estratégico de Defensa de los primeros años de la década de 1920, figuraba el territorio comprendido entre el Mar Menor y Torrevieja como una de las zonas donde eventualmente podría tener lugar un desembarco, o podían aproximarse tropas por el interior, con la intención de atacar la Base Naval de Cartagena.

Fue durante la dictadura de Primo de Rivera cuando se acometió el Plan de Defensa de Costa de las Bases Navales Españolas de 1926. Entre las nuevas variables que se introdujeron como consecuencia de la I Guerra Mundial, figuraba la necesidad de la defensa antiaérea, debido al cada vez más importante papel que desempeñaba la aviación de combate en los conflictos armados. Por ello, había que atender a la defensa antiaérea tanto de la Base Naval de Cartagena, como de las Bases Aéreas de los Alcázares y San Javier.

Las obras de dicho Plan comenzaron sobre el terreno en febrero de 1928, se prolongarían hasta los inicios de la Guerra Civil española y asegurarían la defensa de la Base Naval con baterías de costa situadas en las sierras litorales al este y oeste de Cartagena (Cenizas, Castillitos, El Jorel, La Chapa, La Parajola, Aguilones), a las que se unieron las baterías antiaéreas de costa (El Atalayón, Cabo Negrete, Roldán, El Conejo, y que se verían complementadas con las de Sierra Gorda y Los Dolores en los años previos a la Guerra Civil española) y las baterías de obuses de Loma Larga, conservándose las antiguas a ambos lados de la entrada al Puerto de Cartagena. Como resultado: desde Mazarrón a Cabo Palos resultaría imposible que los barcos de guerra enemigos se aproximaran a costa lo suficiente como para atacar a la Base Naval de Cartagena.

Las obras también llegaron pronto a las inmediaciones de lo que hasta entonces había sido Cuartel de Carabineros de Punta Prima. No se conserva demasiada información sobre la que a partir de entonces se conocería como Batería Antiaérea de Punta Prima, ya que buena parte de la documentación oficial del Parque de Artillería de Cartagena se quemó antes de que fuera tomado por las tropas nacionales al finalizar la Guerra Civil. Sin embargo, gracias a las fotografías aéreas realizadas durante los años 1929 y 1930 por encargo de la Confederación Hidrográfica del Segura a la Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos (CEFTA), del pionero aviador Julio Ruiz de Alda, se puede confirmar que los trabajos de creación de la Batería Antiaérea de Punta Prima comenzaron pronto.

El estudio de las fotografías aéreas originales de dicho vuelo de Ruiz de Alda (depositadas en la CHS) pone de manifiesto la existencia de dos fotogramas (disponen de número de serie, mes y año) donde aparecen Punta Prima y las instalaciones allí existentes: uno de abril y otro de mayo de 1930, siendo este último de mejor calidad (aunque la parte final del accidente geográfico no aparece). En ambos fotogramas (figura 6) se observan perfectamente el largo pabellón del Cuartel de Carabineros (1), se intuye el aljibe (2) y lo que podría ser el lavadero (3a), así como otra estructura desconocida situada a su lado (3b) y las nuevas estructuras surgidas con motivo del establecimiento de la Batería Antiaérea, a saber:

—Una Casa-cuartel-antiaéreo (4) de planta cuadrada que (y aquí estriba lo importante) en el fotograma aéreo de abril de 1930 se ve perfectamente que está separada del Cuartel de Carabineros y que en el fotograma aéreo de mayo de 1930 se encuentra prácticamente adosada al viejo Cuartel de Carabineros. Este hecho, unido a que ya en el plano de la rada de Torrevieja de 1881 aparecían dos edificios, parece sugerir que al Cuartel de Carabineros lo acompañaba otro edificio menor (¿almacén, cuadra, un cuartel anterior?) que durante las obras de establecimiento de la Batería Antiaérea fue ampliado hasta prácticamente unirlo con el Cuartel de Carabineros.

a. En este sentido, Justo Montesinos (com. pers.), que recorrió muchas veces ambos edificios inmediatamente después de ser clausurados, respecto al edificio menor relata que la cubierta era una terraza con antepecho o muro perimetral, totalmente transitable, a la que se accedía desde el interior por unos peldaños de hierro instalados directamente sobre el muro que dividía la edificación en dos naves (estaba por tanto en el centro) y una claraboya. Además, recuerda que dicha cubierta, desde el interior al exterior, estaba formada por tablas clavadas a modo de cielo raso sobre estructura de madera, y encima ladrillos. Este edificio estaba prácticamente pegado al Cuartel de Carabineros, del que lo separaba un espacio no mayor de un metro, que por las cubiertas, podía ser saltado de una zancada. Todo esto refuerza la hipótesis de un edificio menor preexistente, que se amplió hasta hacerlo prácticamente contactar con el Cuartel de Carabineros, aprovechando dicha ampliación para sustituir una posible cubierta a dos aguas de teja árabe, por una terraza accesible.

b. Este edificio menor tenía la entrada principal orientada al sur, hacia el denominado rincón de Punta Prima, y otra posterior hacia el lugar donde se sitúa el aljibe (Justo Montesinos, com. pers.) y por la bibliografía de la Batería Antiáerea(21), se sabe que tenía cuatro estancias, una de ellas cocina y aseo.

—Cuatro estructuras (5a, 5b, 5c y 5d) circulares excavadas (o a medio excavar) en el terreno; probablemente la situada más al este (5a) en un estado más avanzado (por el juego de sombras). Es probable que sobre tales estructuras circulares fueran instaladas las piezas de artillería de las que dispuso la Batería Antiaérea. En concreto se trató de cuatro cañones antiaéreos de acero de 76’2 mm y 50 mm de calibre, fabricados por Vickers, de los que se sabe que fueron montados «en cuna»(21).

Figura 6. Fotografía aérea del  Vuelo Ruiz de Alda: fotograma de abril de 1930 (izquierda) y de mayo de 1930 (derecha): 1: Cuartel de Carabineros; 2: Aljibe; 3a y 3b: Lavadero y edificio no identificado; 4 Casa de la Batería Antiaérea: aparece separada del Cuartel de Carabineros (punto verde) en el fotograma de mayo y unida en el fotograma de abril; 5a, b, c, d: posibles localizaciones de las bases donde se montaron los cañones antiaéreos; 6: lugar de emplazamiento del Refugio militar antiáereo.

Figura 7. Ruinas actuales de la Casa-cuartel de la Batería Antiaérea donde se observa su planta rectangular, el acceso principal (derecha) y acceso trasero (izquierda). Autor: Alebus, S. L.

 

De ser cierta la hipótesis planteada, sobre el accidente geográfico de Punta Prima se situaron desde principios del siglo XIX los dos edificios del Cuartel de Carabineros, siendo remodelado y ampliado en 1930 el menor de ellos, con el fin de albergar el Cuartel-antiaéreo de la Batería Antiaérea que se instaló en Punta Prima dentro del Plan de Defensa de la Base de Cartagena.

Por otro lado, también sugiere que tal vez se produjo una feliz casualidad: ¡en los meses de abril y mayo de 1930 en los que se desarrollaban los trabajos para el establecimiento de la Batería Antiaérea, el avión de Julio Ruiz de Alda hizo sus pasadas por la cenital de las obras inmortalizándolas para la posteridad en sus fotogramas aéreos y otorgando unos datos valiosísimos para tratar de interpretar el conjunto de edificios!

Otra cuestión adicional es proporcionada por los dos aljibes existentes, uno con bóveda que se eleva sobre el terreno (y por lo que las sombras que proyectan delatan su presencia en las fotografías aéreas históricas), y otro de medio cañón situado a su lado, pero prácticamente enrasado con el terreno (por lo que al no proyectar sombra no se puede detectar en los vuelos aéreos históricos). ¿Es posible que el segundo aljibe situado al oeste del principal fuera construido cuando se acondicionó la Batería Antiaérea para proporcionar agua a la dotación de artilleros que allí se estableció?. En cualquier caso, en el conjunto hidráulico figuran dos decantadores (uno circular y otro cuadrado) que alimentan a los dos aljibes (figura 8).

Figura 8. Conjunto de los dos aljibes existentes, decantadores y canales de entrada del agua de escorrentía. Autor: Alebus, S. L.

 

No se puede asegurar cuándo estuvo completamente operativa la Batería Antiaérea de Punta Prima. Lo que sí es evidente es que antes de la instauración de la II República Española en 1931, el Cuartel-antiaéreo estaba totalmente construido, y probablemente también el resto de la infraestructura necesaria para alojar los cañones. Lo que sí es un hecho es que cuando estalló la Guerra Civil, una guarnición del Regimiento de Artillería n.º 3 de Cartagena (que controlaba el servicio antiaéreo de la zona costera de Murcia y parte sur de la provincia de Alicante hasta Guardamar) fijó sede permanente en dicho Cuartel-antiaéreo de Punta Prima, situado junto al viejo Cuartel de Carabineros(21).

La función táctica de esta Batería costera, como ya se ha comentado, consistió en proporcionar cobertura antiaérea a las cercanas Bases de San Javier y Los Alcázares, así como prevenir eventuales desembarcos en las playas próximas. La protección de dicho sector suralicantino se completaba con la Batería Antiaérea situada en la Torre de la Horadada, prácticamente de iguales características y dotación artillera que la de Punta Prima.

Lo que sí se tuvo que acometer con urgencia, ya comenzada la Guerra Civil, fue el Plan de Defensa del Frente de Tierra (incluido en el Plan de Defensa de la Base de Cartagena pero que no se había llevado a cabo, pues, ante un hipotético enemigo extranjero, se priorizó la defensa costera, olvidándose del frente terrestre: el enfrentamiento fraticida no se previó en aquel entonces, por lo que un ataque de tropas provenientes del interior de España era poco probable...).

Es en la ejecución de dicho Plan cuando se construyen las posiciones de resistencia avanzada de Torrevieja y San Miguel de Salinas, con trincheras, nidos de ametralladoras y polvorines. Sin embargo, al no ser objeto directo del presente artículo, sólo apuntaremos que las líneas defensivas de Lo Ferrís-Cueva Blanca y Villa Amalia, con apoyo de tiro por parte de la Batería de Punta Prima, cubrían todo el sector ante eventuales tropas que desembarcaran en Torrevieja y, bien por la costa, bien por el interior bordeando las salinas, pretendieran llegar a Cartagena(21). La práctica totalidad de las trincheras existentes en Torrevieja han desaparecido, algunas hace relativamente poco tiempo, permaneciendo tan sólo las de La Coronelita, que desaparecerán en breve cuando la parcela que ocupan se convierta en zona verde de dicha urbanización.

Un elemento fundamental de la Batería Antiaérea de Punta Prima consistió en el refugio antiaéreo situado a espaldas de donde se supone podrían estar instaladas las piezas de artillería, y que prácticamente ha permanecido intacto hasta nuestros días. Dicho refugio tiene una orientación SO-NE, dispone de dos accesos en cada extremo mediante sendas rampas con escalones, se sitúa a unos 6 metros por debajo de la superficie, tiene 15 m de longitud, 2 m de anchura, 1’90 m de altura, y está construido completamente en hormigón(1).

Figura 9. Refugio militar de la Batería Antiaérea de Punta Prima: rampa de acceso desde el exterior (a); interior del refugio (b); salida por el otro extremo (c)

 

El hecho de que en la fotografía aérea del Vuelo Americano Serie A correspondiente a los años 1945-1946 se observe una huella alargada sin vegetación, que parece coincidir con la superficie que ocupa el refugio, ha llevado a plantear al equipo que realizó la excavación arqueológica del conjunto la hipótesis de que dicho refugio antiaéreo fuera construido mediante el excavado en zanja y posterior recubrimiento, y no con excavación en mina de la galería como solía ser habitual(1). En ese caso, ¿es posible que los mismos militares de la Comandancia de Ingenieros de Cartagena que el día 22 de junio de 1937(22) comenzaron a establecer en Torrevieja las fortificaciones del Plan de Defensa Terrestre ejecutaran el refugio antiaéreo de la Batería Antiaérea de Punta Prima?

Figura 10. Fotograma del Vuelo Americano: izquierda la Serie A (1946-1947) y derecha la Serie B (1956-1957). 1: Cuartel de Carabineros; 2: aljibes; 3a: lavadero; 6: donde se ubica el refugio antiáereo.

 

Poco se sabe de la Batería Antiaérea de Punta Prima durante la contienda civil. Sí hay constancia de que, ante la comunicación del jefe de la Defensa Especial contra Aeronaves con sede en Cartagena de estar contraviniéndose la orden de no encender luces nocturnas por parte de la población civil, el capitán Francisco Plaza (jefe de las Baterías Antiaéreas de Punta Prima y Torre de la Horadada) remitió un escrito con fecha 14 de julio al alcalde de Torrevieja, para que la máxima autoridad local advirtiera a sus vecinos y los de los caseríos de la costa que, desde el oscurecer hasta el amanecer, se abstuvieran de encender luz alguna que pudiera ser vista desde el mar, ya que podría ser interpretado como que dicha luz tenía por objeto señalar a algún barco enemigo la situación de la batería(23).

Perteneciendo las provincias de Alicante y Cartagena a la retaguardia durante la Guerra Civil, y debido a cómo transcurrió dicho conflicto fratricida, ni las trincheras del Plan de Defensa Terrestre ni la Batería Antiaérea de Punta Prima fueron utilizadas para los fines para las que fueron concebidas.


¿Y qué ocurrió finalizada la Guerra Civil con el Cuartel de Carabineros y la Batería Antiaérea de Punta Prima?

Acabada la Guerra Civil, la Batería Antiaérea de Punta Prima fue desmantelada. Al parecer(21), los cuatro cañones Vickers que hasta entonces habían estado ubicados en este punto sustituyeron a los cuatro cañones Vickers de 152’4 mm y alcance de 22 km de la Batería de Aguilones, en el extremo sur de la ensenada de Escombreras (Cartagena). Estos cañones de Aguilones habían quedado muy dañados debido al desgaste al que fueron sometidos durante el encarnizado duelo artillero que se estableció entre esta batería (en manos del Ejército nacional) y la de La Parajola (fiel a la República), durante los Sucesos de Marzo de 1939 en Cartagena, enmarcados en la sublevación antirrepublicana del coronel Segismundo Casado al final de la Guerra Civil.

Figura 11. Cañón Vicker de 76’2 mm como los que estuvieron montados en la Batería Antiáerea de Punta Prima

 

De los cuatro cañones de La Parajola, tres quedaron totalmente destruidos por fuego proveniente de la Batería de Aguilones, pero del que quedó en uso, salió el disparo que hundió al barco Castillo de Olite, que transportaba a 2.200 militares de la División n.º 83 del bando nacional, para participar en la toma de Cartagena. Fue la mayor tragedia naval acaecida en un solo barco en la historia de España (con 1.476 muertos y 342 heridos). Ocurrió el 7 de marzo de 1939 y faltaba menos de un mes para que terminara la Guerra Civil Española.

Una vez reparados los cañones de 152’4 mm en Bilbao volvieron a ser montados en Aguilones en 1951. Sin embargo, los cañones de 76’2 mm que los estuvieron sustituyendo ya no volvieron nunca más a Punta Prima. Tampoco volverían a patrullar las costas y playas de Torrevieja las parejas de carabineros, ya que la Ley de 15 de marzo de 1940 suprimió el Cuerpo de Carabineros y su personal quedó integrado en la Guardia Civil.

Por tanto, el Cuartel de Carabineros de Punta Prima pasó a ser Cuartel de la Guardia Civil, aunque tanto dicho cuartel como los guardias civiles que allí estuvieron viviendo, todavía serían conocidos durante un tiempo como Cuartel de Carabineros el uno, y como «especialistas» o «fiscales» los otros. A esto último contribuyó el hecho de que aquellos guardias civiles vistieran un uniforme ligeramente distinto al del resto de compañeros, ya de color verde sustituyendo al azul del uniforme de carabineros, pero con gorra de plato en vez del tradicional tricornio del Benemérito Cuerpo (durante algunas décadas también hubo guardia civiles que vestían uniforme azul, tratándose de los desaparecidos y asimilados carabineros de mar, claros antecedentes de un Servicio Marítimo de la Guardia Civil que no se recuperaría hasta el año 1992, aunque esta vez con el consabido uniforme verde característico del Cuerpo.) En sus últimos años de funcionamiento, el antiguo Cuartel de Carabineros albergaba a guardias civiles que vivían allí y otros que venían de servicios por algunos días desde Torrevieja. La oficina se encontraba a la izquierda de la entrada principal, manteniéndose el uso del resto de pabellones (Antonio Fructuoso, com. pers.).

Figura 12. Francisco Lara Meir (derecha), guardia civil «especialista fiscal» destinado en Torrevieja (en la fotografía de 1958, junto a un compañero en Tarragona)

 

Tanto el Cuartel de la Guardia Civil de Punta Prima (en activo) como la Casa de la Batería Antiaérea (clausurada) continuaron marcando el paisaje e idiosincrasia de Punta Prima por lo menos hasta finales de los años 50 o principios de los años 60 del siglo XX. Era tal la impronta de estas instalaciones en el paisaje, que tradicionalmente fueron utilizadas por los pescadores para ubicarse en el mar mediante triangulación con referentes en tierra: uno de los principales era el Cuartel de Carabineros de Punta Prima.

Probablemente, el cambio en las necesidades del servicio y las mejoras en los medios de transporte hicieron innecesarias unas instalaciones tan antiguas y grandes. En el momento en que se cerró el Cuartel de Carabineros y cesó la presencia fija de guardias civiles en Punta Prima, las distintas instalaciones se deterioraron rápidamente. Los aljibes, que seguían almacenando el agua de lluvia que les llegaba por escorrentía, pronto vieron cegados sus decantadores, mientras que el Cuartel de Carabineros comenzó un progresivo declive que motivó que fuera derruido hasta sus cimientos.

Sin embargo, no desapareció del todo la Guardia Civil de Punta Prima, ya que se construyó, un poco más al oeste de donde estaba el Cuartel, a escasos metros de la entrada SO del refugio antiaéreo, una gran caseta cuadrada de 3’80 x 3’80 m, puerta de acceso orientada al este y una ventana en cada una de las tres paredes restantes. En esta caseta se resguardaban los guardias civiles que hasta esta zona llegaban en sus patrullas diarias, refugiándose de las inclemencias del tiempo e incluso haciendo noche en muchas ocasiones (Antonio Fructuoso, com. pers.). Esta caseta de vigilancia de la Guardia Civil, aunque sin cubierta y en estado ruinoso, todavía se pueden contemplar erguida en su emplazamiento.

Figura 13. Ruinas en la actualidad de la caseta de la Guardia Civil que se construyó una vez derruido el Cuartel de Carabineros.

 

Las ruinas del Cuartel-antiaéreo de la Batería Antiaérea de Punta Prima todavía permanecieron erguidas algunos años más. Hasta bien entrados los años 90 todavía se podían contemplar algunos muros externos levantados, aunque con media cubierta ya derruida. A principios del siglo XXI, las pocas ruinas que quedaban se derrumbaron para evitar accidentes, mientras que alrededor de 2010 fueron cegados los dos aljibes con el mismo fin de garantizar la seguridad.

Terminaba así la presencia continuada en el paisaje de Punta Prima, desde principios de siglo XIX a principios de siglo XXI, de toda una serie de edificios militares, que permitieron la presencia de carabineros, artilleros del Ejército y guardias civiles. Un trozo de nuestra joven historia que esperemos tenga una segunda oportunidad, ya completamente cultural, en el futuro inmediato.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

[1] López Seguí, E. y Molina, F. A. 2018. Memoria Final de la excavación arqueológica del Cuartel de Carabineros y Batería de la Guerra Civil de Punta Prima (Torrevieja-Orihuela, Alicante). Expediente: A-2018-095. Inédito.

[2] Xaramilla, G. A. 1815. Guía de la Real Hacienda de España. Año 1815. Imprenta de la Compañía. Madrid.

[3] La Abeja montañesa: Periódico de intereses locales. 12 de agosto de 1867. Año XI, Número 2298.

[4] García Jiménez, A. 1840. Estado de los empleados que componen la Hacienda Pública de España  Provinciales. Imprenta de D. José Palacios. Madrid.

[5] Martínez, J. y Ribot, A. 1847. Adición a los Políticos en camisa. Tomo III. Imprenta del siglo a cargo de Ivo Biosca. Madrid.

[6] Pérez Oca, E. 2012. El empecinado “malo” de Alicante. Disponible en http://perezoca.blogspot.com/2012/05/el-empecinado-malo-de-alicante.html (Accedido el 05-07-2019)

[7] La Correspondencia de España: diario universal de noticias. 16 de agosto de 1882. Año XXXIII, Número 8912.

[8] El independiente: diario de la tarde. 28 de abril de 1894. Año IV, Número 606.

[9] El independiente: diario de la tarde. 6 de julio de 1894. Año IV, Número 662

[10]  El nuevo alicantino: Propiedad y Órgano Oficial del Círculo Católico de Obreros. 4 de octubre de 1895. Año I, número 215.

[11]  Altar y trono: revista hispano-americana. 13 de julio de 1870. Tomo III, Año II, Número 58

[12] Altar y trono: revista hispano-americana: 20 de julio de 1870. Tomo III, Año II Número 59.

[13] Galant, M.; Sala, F.; Moreno, M.E. y Marco, J. A. 2004. El espacio geográfico de Torrevieja a través del tiempo. Colección cartográfica siglos XVI-XXI. Inst. Mun. Cult. “Joaquín Chapaprieta Torregrosa”. Ayuntamiento de Torrevieja.

[14] El correo militar. 10 de diciembre de 1886. Madrid

[15] El Correo militar. 31 de marzo de 1887. Madrid

[16] La Abeja montañesa: Periódico de intereses locales: Año XII Número 84 - 1868 abril 11

[17] La Correspondencia Alicantina: diario de noticias. Eco imparcial de la opinión y de la prensa.: Epoca VI Año 1858 Número - 1897 diciembre 21

[18] La Libertad: Año II Número 295 - 1891 junio 13

[19] Simón Martínez, M. 2009. Los Carabineros en el Reino de Valencia en 1903. Revista Guardia Civil, 78. Disponible en: http://www.aulamilitar.com/LOS_CARABINEROS_EN_EL_REINO_DE_VALENCIA_EN_1903.pdf (consultado el 05-07-2019)

[20]  López Pinto, J. 1935. Estudio sobre Defensa de Costa. Memorial de Artillería.

[21]  Santaella, F. 2006. La Artillería en la Defensa de Cartagena y su Base Naval. Ed. Aglaya. Cartagena.

[22] Martínez Campillo, T. V. Trincheras de la Guerra Civil en el Término Municipal de San Miguel de Salinas. Disponible en: https://tomasvte.files.wordpress.com/2013/05/trincheras-de-la-guerra-civil-mdsm-15.pdf (consultado el 05-07-2019)

[23] Castaño, A. y Castaño, R. 2010. Orihuela durante la Guerra Civil Española. Ed. por los autores. Orihuela.