Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 54 - Primavera 2019
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Ángela Alonso aconseja cómo evitar los disruptores endocrinos María Luisa Molina Gallego

 

Alteraciones en el sistema reproductor y en el neurodesarrollo, y mayor riesgo de diabetes y obesidad son algunos de sus nocivos efectos

 

 

El miércoles 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, la X Semana de la Ciencia continuó con la charla «Disruptores endocrinos en el origen de la diabetes», impartida de forma muy didáctica y amena por la profesora Paloma Alonso, de la UMH y el Instituto de Salud Carlos III, premiada por su descubrimiento de que el bisfenol A, un componente de muchos plásticos, produce alteraciones hormonales que conducen a un mayor riesgo de padecer diabetes y obesidad. Gracias a este descubrimiento, la profesora Alonso ha recibido el premio José Antonio Hedo, de la Sociedad Española de Diabetes, que reconoce su labor investigadora, y sus trabajos han sido claves para que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas clasificara, en junio de 2017, al bisfenol A como sustancia de alta preocupación por sus acciones como disruptor endocrino.

Los disruptores endocrinos son contaminantes orgánicos persistentes (difícilmente degradables) y solubles en grasa, que pueden traspasar nuestra piel y acumularse en nuestro tejido adiposo. Cuando entran en nuestro organismo, se unen a los mismos receptores que las hormonas naturales, incluso a muy bajas dosis, e impiden que éstas hagan su función. Además, se ha comprobado que pueden pasar de la madre al feto, produciendo en éste alteraciones en el sistema reproductor y en el neurodesarrollo, y una mayor predisposición a la diabetes y la obesidad en su vida adulta.

Los ftalatos, PCB y dioxinas, PFC, pesticidas organoclorados (DDT) y el bisfenol A son ejemplos de disruptores endocrinos. Los ftalatos (o plastificadores) están presentes en el PVC, en juguetes infantiles blandos, perfumes o materiales de construcción; los PCB y dioxinas proceden de actividades de origen industrial, como la incineración de plásticos; los PFC se encuentran en la lámina antiadherente de teflón de las sartenes; los pesticidas organoclorados (DTT) están prohibidos desde los años 70, pero siguen en el medio ambiente desde entonces.

El bisfenol A (o BPA), sintetizado en 1891 por el químico ruso Aleksander Dianin, está presente en botellas de plástico, fiambreras, juguetes infantiles, cara interna de las latas de conserva, papel de los tickets de compra o biberones. De forma incoherente, sólo en los biberones ha sido prohibido su uso, pero no en el resto de productos.

La profesora Alonso acabó su charla con recomendaciones para reducir en lo posible la ingesta y contaminación por disruptores endocrinos, que reproducimos aquí:

—Evitar alimentos en plásticos.

—Evitar el uso de sartenes con teflón.

—Evitar el uso de plásticos con la numeración 3, 6 y 7, y usar sólo una vez los plásticos de tipo 1 (PET).

—Los mejores plásticos son los de tipo 2, 4 y 5.

—Consumir agua del grifo (filtrada en su caso) o envasada en vidrio.

—Lavar frutas y vegetales antes de su consumo.

—Evitar productos de cosmética que contengan ftalatos.

—Minimizar el contacto con los tickets de compra, sobre todo las mujeres embarazadas.

—Evitar juguetes blandos.

Tras su charla, la presidenta de Ars Creatio, Josefina Nieto, y la coordinadora, María Luisa Molina, entregaron a Paloma Alonso un recuerdo de artesanía en sal de Torrevieja exclusiva para la asociación.

 

Fotos: Joaquín Carrión