Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 50 - Primavera 2018
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Tiempo, voces y viento Juan Francisco Cosa Orenes

 

Tiempo

 

Tiempo, que transcurre voraz,

que se vuelve escaso, cuando te miro, cuando te siento.

Hermoso tiempo que percibo, valioso,

de tus labios, de tus besos,

de silenciosos gestos, de furtivas caricias.

De ti quisiera prolongar los minutos, hacer las horas más largas

los días convertirlos en semanas.

Por la ventana arrojar el reloj, hacerlo desaparecer,

detener el tiempo, y quedarme a tu lado.

Acurrucarme en tu cuello,

tocar tu piel, escuchar tu voz.

De tu aroma inundar mis alientos,

de tus momentos mi tiempo.

 

 

 

Voces

 

Voces al viento, de ilusión, de lamento.

Voces alzadas, conmovidas voces apagadas,

susurradas al corazón, ahogadas en el tiempo.

Voces confusas, cómplices voces sosegadas,

sonidos del alma, desgarradas voces sinceras.

Voces sin aliento, sin consuelo, sin alimento.

Sumisas voces vencidas, camufladas,

veloces voces encendidas, urdidas, opacas,

ataviadas de blanco, de negro, de todos los colores.

Voces que son acordes, sinuosa armonía.

Sabidas voces desconocidas, valientes.

Voces que se elevan, que prevalecen, voces profundas,

que escucho, que me escuchan.

Sonidos de otras almas, que me inspiran.

Voces que se dejan oír por encima del ruido,

del resto de los sonidos, audaces,

íntimas voces desde el corazón, que son luz

que florecen, sintonía del alma humana.

Voces de cariño, de amor, voces de esperanza.

 

 

 

Viento

 

Con las velas desplegadas al viento

he navegado por mares y océanos.

A veces en calma, otras embravecidos.

Intentando llegar un día a mis sueños,

he sido grande y también pequeño.

He visto la belleza de lo inmenso,

y he dejado de verla, en las mareas del cristalino.

Pero siempre, con las velas alzadas, he ceñido al viento,

elegido el rumbo y me he sentido libre. 

Libre para dejarme arrastrar por la corriente,

para bailar al ritmo del viento, para continuar,

para fondear, en islas desiertas o en frondosas islas.

Hambre o alimento para el corazón.

A veces he anclado el alma en lo más profundo.

Otras, cortado el cabo para seguir navegando.

Ahora, en estos momentos del viaje,

una hermosa brisa ha llenado mis velas,

en el timón he fijado el rumbo

y sobre las olas he puesto mis anhelos,

pues el azul es infinito y el océano

tan profundo como quieran mis sueños,

ellos y el viento dan forma a mi velero.