Revista Cultural Digital
ISSN: 1885-4524
Número 48 - Otoño 2017
Asociación Cultural Ars Creatio - Torrevieja

 
Que la brisa se haga viento Tomás Vicente Martínez Campillo

Miguel, ¿qué queda de aquellos «Vientos del Pueblo»?

Del pueblo soplan las brisas

que apenas cimbrean las cañas,

que ya no hay vientos que llevan,

que ya no hay vientos que arrastran

tanta inmundicia esparcida

por los rincones de España.


¿Quién le puso al huracán

los yugos y las mordazas?

¿Por qué el rayo no revienta

los barrotes de su jaula?


¿Dónde quedaron los toros

de frente altiva y astada?

¿Dónde los fieros leones

que no le temen a nada?

¿Dónde las recias águilas

con sus garras afiladas?


¿Solo viven ya los bueyes

de frente sumisa y mansa,

esclavos de su derrota,

en la tierra mancillada?

¿Tan solo quedan cachorros

que huyen, orejas gachas,

lloriqueando su desgracia

con el rabo entre las patas?

¿Solo campan las gallinas,

que cacarean asustadas

su miseria y su desdicha?


¿En esta Patria robada

tan solo queda el poeta

que con sus versos reclama,

con la cabeza muy alta,

muerto sobre la grama,

a las mujeres y hombres

que la frente aún agachan

que empuñen su dignidad

y levanten la mirada

para sacudirse el yugo

que cargan sobre la espalda?


¿Verás impasible, pueblo,

consumirse mientras cantan

a los dignos ruiseñores

que sí que plantan batalla?


Que la brisa se haga viento

que aviente recias gargantas,

y se torne un huracán

que arrastre a la hierba mala.


Libere su furia el rayo

para dar a luz el alba,

que ya no es tiempo de bueyes

sino de toros de casta,

de leones y de águilas.