Se presenta la publicación en libro de Apuesta en la hostería del Laurel, del torrevejense Antonio Sala

07-23-2016

El acto, en el que intervino el concejal Alejandro Blanco, contó con la colaboración del grupo de actores de Ars Creatio
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El sábado 23 de julio, en el Palacio de la Música, con la presencia del alcalde de la ciudad, José Manuel Dolón, del vicepresidente de la Diputación, Eduardo Dolón, así como de varios concejales del grupo popular y de la directora de Documentación e Investigación, Carolina Martínez, fue presentada la edición en libro de Apuesta en la hostería del Laurel. La obra, escrita por el torrevejense Antonio Sala, director de la revista Ars Creatio, había sido estrenada, por el grupo de actores de esta asociación y con la colaboración de la Unión Musical Torrevejense, el pasado 14 de noviembre.

Comenzó el acto con la representación de las primeras escenas, por los mismos actores —salvo los que, por diferentes motivos, no pudieron estar presentes— que habían participado en el estreno y en el anterior montaje de Don Juan Tenorio que, dirigido por Eliseo Pérez, había llevado a cabo Ars Creatio. De repente, irrumpió en escena el autor, Antonio Sala, que entabló un breve y desenfadado diálogo con don Juan Tenorio, personaje encarnado por José Manuel Pedrero. Tras los aplausos del público a los actores, el concejal de Cultura, Alejandro Blanco —que fue además uno de los figurantes en el escenario—, tomó la palabra para indicar que desde el primer momento comprendió que debía retomarse la política de publicación de libros por la calidad de la obra en cuestión.

A su término, y tras el agradecimiento a los asistentes, a los gestores municipales por su decisión y a todos los participantes en el estreno (actores y músicos, todos ellos mencionados en las primeras páginas), Antonio Sala tuvo un recuerdo para Raúl Ferrández, autor de El regreso, última publicación municipal hasta la fecha, y expresó su deseo de que la obra que presentaba formara parte del patrimonio cultural local. Después de agradecer asimismo su colaboración al autor de la portada (Alfonso Ortuño), a la del prólogo (María Muñoz), al de las fotografías (Fernando Guardiola), a la del collage (María Benavent) y a la del cartel (Marina Tévar), Antonio Sala pasó a ofrecer detalles de su texto. Apuesta en la hostería del Laurel nació a partir de una conversación informal, con el deseo de mantener viva la llama del Tenorio, que tanta tradición ha tenido en Torrevieja. Se planteó así el reto de contar, en la misma estructura formal, la manera en que don Juan Tenorio y don Luis Mejía acordaron los términos de su famosa apuesta, con la que empieza la acción de la obra de Zorrilla. Se trata, por tanto, de una precuela —palabra recientemente avalada por la Real Academia Española— que cuenta los hechos acontecidos, en el mismo lugar (la hostería del Laurel), un año antes.

El autor se adentró en el proceso que lo llevó a tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el respeto a las características de los personajes (ya creados y tratados) y a la acción de la obra de Zorrilla, de manera que no entrara en ninguna contradicción con ésta. De esta manera, defendió su tesis con notas a pie de página que complementan el texto teatral. Hay varias frases textuales de la obra original que sirven de cauce para la trama. En definitiva, en Apuesta en la hostería del Laurel es futuro lo que en Don Juan Tenorio es pasado.

En cuanto a la forma, mantiene las mismas estrofas (redondillas, quintillas y romance) que en el primer acto de Don Juan Tenorio, si bien añade los ovillejos para el primer encuentro entre los dos antagonistas y completa con décimas espinelas los monólogos finales de los criados Ciutti y Gastón —de quienes se refiere una historia que no aparece en la obra de Zorrilla— y el propietario de la hostería, Buttarelli.
Concluyó Antonio Sala reivindicando el verso clásico, pese a su actual desuso, al argumentar que con él también existe libertad para contar lo que se quiera.

Ante todo, dejó constancia de que este texto no tenía ninguna otra pretensión que la de homenajear a José Zorrilla y mantener el recuerdo de la obra más representada del teatro nacional. Por otro lado, explicó su dedicación por el buen uso de la lengua española.
Al final del acto, como es habitual, varios asistentes, entre los muchos que arroparon el acto con su presencia, recibieron un ejemplar firmado por el autor.